Intel abandonó el modelo Tick-Tock con el lanzamiento de los procesadores Kaby Lake, su tercera generación de chips con tecnología de 14 nanómetros. La noticia arrojó serias dudas sobre el futuro de la ley de Moore, pero las famosas predicciones de Gordon Moore, uno de los padres de Intel, se resisten a morir.

La compañía anunció recientemente sus planes de abrir una planta piloto para la fabricación de procesadores de 7 nanómetros. O más concretamente, para averiguar cómo demonios se pueden hacer millones de chips con transistores de un tamaño tan pequeño que se acercan mucho a los límites de la física.

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Hasta hace poco, Intel interpretaba la ley de Moore a rajatabla: cada dos años había que duplicar el número de transistores de sus microprocesador. Esta ley empírica llevaba cumpliéndose desde los primeros procesadores X86 —los 4004 y 8008 que se lanzaron en 1971 y 1972— y ha servido de guía para sacar chips cada vez más rápidos y eficientes. Los transistores de aquellos chips tenían un tamaño enorme comparados con los de hoy: estaban fabricados con una arquitectura de 10.000 nanómetros. Hoy hablamos de 10 nm en procesadores como el Snapdragon 835 de Qualcomm, fabricado por Samsung.

Intel trabajó durante décadas en base a la ley de Moore con un modelo conocido como Tick-Tock: cada tick marcaba un año en el que se miniaturizaba la arquitectura anterior, y cada tock era un año de cambio de arquitectura. Intel se aferró a ese ritmo durante años para impulsar su tecnología de chips, pero la ley de Moore empieza a tambalearse a medida que se hace físicamente imposible meter nuevas características en chips cada vez más pequeños.

En 2015, el fabricante anunció un cambio de modelo que hizo tambalear la ley de Moore: de tick-tock a tick-tock-tock. También dejó de preocuparse por duplicar la cantidad de transistores y empezó a interpretar la ley como una manera de reducir el coste por transistor.

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Kaby Lake es el tercer tock de la actual generación, y Cannonlake será el primer tick de una tecnología que durará al menos tres años: la de los 10 nanómetros. Después llegarán los primeros chips de 7 nm, para los que habrá que invertir millones de dólares en investigación. Intel planea utilizar materiales exóticos como el nitruro de galio para hacer chips más rápidos y podría usar EUV (litografía ultravioleta extrema) en el proceso de fabricación.

La futura arquitectura de 7 nanómetros podría traer cambios radicales en el diseño a los chips, que serán mucho más pequeños y eficientes, y solucionar algunos de los desafíos que tenemos hoy en día como aumentar la duración de las baterías de nuestros dispositivos. La fábrica piloto que abrirá sus puertas este mismo año ayudará a validar todas esas características. [PC World]