Imagen: Dragon Images/Shutterstock

Desde hace años, Intel funciona con lo que denomina el modelo “tick-tock” a la hora de manufacturar sus procesadores. Tick implica una reducción en el tamaño de los transistores, mientras que Tock implica una microarquitectura completamente nueva. Ahora, la compañía ha anunciado que se ve obligada a abandonar dicho modelo.

Por ejemplo: la generación de procesadores Broadwell en 2014 supuso un tick, ya que pasó de los 22 a los 14 nanómetros. Skylake, que llegó al mercado el año pasado, es un tock porque conserva los mismos nanómetros pero introduce cambios y mejoras en la arquitectura.

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¿Por qué es tan importante? Hasta ahora cada tick-tock se había producido invariablemente dentro de un rango de 12 a 18 meses. Las implicaciones suponen no sólo dejar atrás uno de los modelos más conocidos de la historia de la computación sino ponerle otro clavo en el ataúd a la Ley de Moore, cuyos tambaleos llevan notándose desde hace ya algún tiempo.

Imagen: Intel

El año pasado Intel ya avisó que la generación siguiente a Skylake, Cannonlake, no llegaría a los 10 manómetros (no supondría un nuevo tick, técnicamente) y que para ello habría que esperar a la segunda mitad de 2017. En su lugar llegará una nueva generación intermedia, un nuevo tock, llamada Kaby Lake.

Ha sido ahora cuando Intel, en un informe anual, ha reconocido de manera completamente oficial no sólo que ya no es capaz de seguir el ritmo de producción que implica tick-tock sino que adopta definitivamente un nuevo modelo en 3 pasos, llamado Process-Architecture-Optimization:

Como parte de nuestro esfuerzos en I+D, planeamos presentar nuevas microarquitectura spara escritorio y portátil (incluidos Ultrabooks y dispositivos 2 en 1) con regularidad. Planeamos aumentar la cantidad de tiempo que pasaremos utilizando la actual generación de 14 nm antes de dar el salto a la generación de 10nm, de modo que podremos optimizar mejor nuestros productos y las tecnologías mientras satisfacemos las demandas del mercado.

El problema se encuentra, por supuesto, en los límites propios de la materia prima, el silicio. IBM consiguió hace poco llegar a los 7 nm pero ya avisó que el proceso era caro, costoso y todavía lejos de la producción comercial en masa. Parece claro que Intel llegará ahí también en algún momento pero no se sabe si conseguirá pasar de ahí. [Intel vía Anandtech]


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