Ilustración: Ron Miller

Hoy la Luna es una bola árida y silenciosa cubierta de polvo, pero hubo un tiempo en el que nuestro satélite era muy diferente. Hace 3.500 millones de años, la Luna tenía masivas erupciones volcánicas que la otorgaron su propia atmósfera y un clima que duró unos 70 millones de años.

Que la Luna ha estado surcada por una intensa actividad volcánica es algo que ya se sabía y de lo que queda constancia en su actual orografía. El Mare Imbrium, por ejemplo, fue un vasto campo de lava en su día. Toda esta actividad emitió toneladas de vapores de sodio y silicio que formaron una atmósfera, pero hasta ahora nadie había calculado su densidad.

Debra Needham y David Kring, del Instituto Lunar y Planetario de Houston, Texas, han hecho esos cálculos en función del volumen de lava de la superficie. Según la actividad volcánica, la Luna tuvo una presión atmosférica de un 1% la terrestre gracias a la emisión de unos 10.000 millones de toneladas de gas. La nota predominante en ese entorno eran los vientos huracanados, que podían transportar las partículas en suspensión a gran velocidad como en una permanente tormenta de arena.

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La falta de un campo gravitatorio fuerte acabó por disipar esa atmósfera. Lo que no se perdió en el espacio se congeló en los polos lunares. En unos 70 millones de años, toda la atmósfera de nuestro satélite desapareció por completo. No obstante, el estudio es importante para entender mejor cómo se forman las atmósferas en otros planetas. [vía New Scientist]