Si estuviera flotando en el aire parecería un tráiler más de Star Wars. Pero no es ficción, es el buque más grande y avanzado de la Marina de los Estados Unidos. Aquí lo tienes surcando el mar por primera vez este lunes. Pronto dejará de estar en pruebas y lo bautizarán oficialmente como el USS Zumwalt.

El Zumwalt es tan futurista que tiene suficiente potencia para alimentar cañones y láseres que todavía no existen. No sólo destaca por su tamaño y capacidad de destrucción, también por su sigilo: es 50 veces más difícil de detectar que otros destructores y su imagen en el radar es comparable a la de un submarino Los Ángeles, el más habitual de la Marina.

El DDG-1000 es el primero de las tres unidades que se construyeron en los astilleros de Bath Iron Works, a orillas del río Kennebec en Maine. Fabricar un buque de la clase Zumwalt cuesta 4 mil millones de dólares. No obstante, sólo necesita una tripulación de 140 oficiales —el 60% de los que requiere un destructor corriente.

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Podríamos seguir enumerando características, pero lo que más llama la atención del Zumwalt es su diseño. No estamos acostumbrados a ver un buque que es más ancho en la línea de flotación que en la cubierta superior. Se llama “recogimiento de los costados” o tumblehome en inglés. Era un diseño habitual en los barcos de vela del siglo XIX: ideal para apilar cañones en el 1800, pero demasiado inestable para las torretas modernas.

Tras un siglo sin usar el diseño tumblehome, los sistemas de estabilización controlados por ordenador permiten que el Zumwalt tenga el casco más ancho por abajo que por arriba, lo que sin duda le da ese aspecto futurista.

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Imágenes: AP

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