Primero limpió la superficie, luego hizo un test preparatorio, y ahora ha accionado el taladro rotándolo en un ejercicio que han denominado "mini-drill". La imagen de arriba es la primera que envía el robot Mars Curiosity de esta fase, del antes y después del agujero, clave en toda la misión. Mide solo 16 milímetros de diámetro y 2 de profundidad, pero ha sido un éxito como paso previo al que vendrá a plena potencia más tarde: taladrar un agujero de hasta 5 centímetros sobre la roca para recoger muestras y analizarlas.

Los ingenieros y científicos de la NASA van muy poco a poco en el uso de esta herramienta. Quieren asegurarse que todo funciona como planificado y que no se encuentran con una superficie o roca que pueda inutilizar el aparato. 

Esta fase es fundamental en la misión, ya que las muestras de tierra y roca analizadas ayudarán a determinar si hubo vida alguna vez en Marte. Diseccionar los componentes internos de una roca ayudará a confirmar si fue o no así. 

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Debajo, los dos pasos previos que ha dado el robot: primero limpiar la superficie, luego utilizar la cabeza del taladro a modo de martillo, pero sin rotarlo. [NASA]

Fotos: NASA/JPL