Hacer retratos íntimos de una manada de leones salvajes a sólo un metro de distancia no es algo muy recomendable desde el punto de vista de la seguridad. El fotógrafo neozelandés Chris McLennan ha querido probar un punto de vista diferente al del tradicional teleobjetivo. Para ello, él y el ingeniero Carl Hansen han creado Car-L, un pequeño todoterreno dotado de una cámara. Los resultados son impresionantes.

El pequeño vehículo de radiocontrol lleva a bordo una cámara Nikon D800 E. Los controles de disparador han sido integrados en el propio mando del Car-L. McLennan, eso sí, deja la configuración de la cámara preparada antes de instalarla en el habitáculo a prueba de golpes del vehículo. Quizá se podrían automatizar también estos controles en una versión posterior de Car-L.

Merece la pena ver la cara de absoluta perplejidad de estos gatos descomunales al ver acercarse el cochecito a su territorio. En este vídeo podéis ver los detalles de tan singular encuentro, así como el susto que se debió llevar Carl Hansen cuando uno de los leones decidió apropiarse de su juguete para disfrute propio. [Chris McLennan]