Imagen: Mario Aguilar / Gizmodo

Si no has visto las últimas conferencias de prensa de Samsung y LG, quizá te lo hayas perdido. La moda de los televisores curvos ha muerto. Todavía no está del todo enterrada, pero ya no recibe amor de los fabricantes. La curva está desapareciendo en silencio para dejar lugar a nuevas y mejores tecnologías.

Samsung presentó anoche su más reciente buque insignia: el Q9. Es un televisor precioso, compacto para su tamaño, que reúne todas sus entradas en un solo cable del grosor de un hilo de pescar. Además es plano. La pantalla no se curva en lo más mínimo. Atrás quedaron esos años en que los televisores curvos de gama alta eran las estrellas del espectáculo para Samsung.

Las TV más emblemáticas de cada fabricante tienden a integrar todas las características que la empresa considera vanguardistas. Están destinadas a ser increíbles pruebas de concepto que realmente valgan su precio de $5.000+. Televisores que seguirán asombrando a tus invitados años después de que llegue una nueva tecnología al mercado.

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Los representantes de Samsung explicaron a Gizmodo que la compañía todavía “cree” en los televisores curvos, y que hay una variante curva disponible en los modelos Q7 y Q8 más asequibles. Pero la exclusión de una versión curvada del buque insignia, el Samsung Q9, es muy significativa.

Especialmente cuando te das cuenta de que LG también ha dejado por el camino sus propios televisores curvos. En lugar de una pantalla curvada, el principal atractivo del nuevo OLED W7 es que se puede montar prácticamente a ras de la pared. Panasonic también apuesta por la pantalla recta: su segunda TV OLED, la EZ1002, es completamente plana. La primer OLED de Panasonic, la TX-65CZ952B que ahora tiene dos años, contaba con una curva distintiva.

¿Por qué han pasado a mejor vida los televisores curvos? El número de ventas podría tener que ver. La curva siempre ha sido un truco de marketing, aunque muchos tuvieran sus esperanzas puestas en la tecnología. Una TV curvada le da a una persona una vista increíble e inmersiva cuando está sentada en el centro de la acción, pero la experiencia de ver la tele es mucho menos fabulosa para cualquier otra persona presente en la habitación. Eso las vuelve prácticamente inútiles para ver un partido con amigos, organizar una maratón de cine o cualquier cosa menos estar viendo la tele solo en ropa interior.

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Adiós, televisores curvos. Estuvisteis pocos años entre nosotros, y aún no estáis técnicamente muertos. Pero ahora podéis ir a pastar. Nadie os echará de menos. Tenemos televisores increíbles con un solo cable y altavoces gigantes, y eso mola más.