Una cápsula Cygnus. Imagen: NASA

Incendio + nave espacial es un cóctel peligroso que solo debe mezclarse en la ciencia ficción. Sin embargo, la NASA lleva varios meses jugando con fuego para estudiar las consecuencias de un posible incendio en el espacio. Esta semana tiene lugar la segunda parte de la misión Saffire, o Spacecraft Fire Experiment.

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Los experimentos se realizan en la nave de carga Cygnus, que no está tripulada. La Cygnus OA-5 viajó hace un mes a la Estación Espacial Internacional con 2342 kg de suministros y se desintegrará en la atmósfera de la Tierra el próximo domingo con 1300 kg de desechos. Tras desacoplarse con éxito de la ISS, y antes de su dramático final, su interior está siendo aprovechado para quemar cosas.

Durante esta segunda fase de la misión Saffire, los científicos prenden muestras de materiales que pueden encontrarse normalmente en las naves espaciales, como la tela de la ropa de los astronautas, el plexiglás de las ventanas de la ISS, compuestos de silicona y piezas de envases de almacenaje. Cada muestra mide unos 30 centímetros y se enciende con un alambre de resistencia caliente.

La NASA ya realizó un experimento similar en la nave Cygnus OA–6 durante el mes de junio. El tercer experimento de esta misión tendrá lugar en marzo de 2017, dentro de la nave OA–7. A lo largo de 2018 se lanzarán otras tres cápsulas Cygnus modificadas según lo aprendido en esta primera misión.

Por un lado evalúan la inflamabilidad de estos materiales comunes, y por otro cómo se comporta el fuego en el espacio —por ejemplo, si la llama se sigue expandiendo hacia arriba o si su tamaño se ve limitado por la microgravedad. Toda la información recabada será muy valiosa para diseñar las naves del futuro ante la posibilidad de un incendio, especialmente en misiones de larga duración como el viaje tripulado a Marte. [NASA vía Motherboard]


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