La misión para demostrar una técnica de desviación de asteroides acaba de pasar a la fase de diseño dentro de la NASA. Conocido como DART, el plan hará impactar una nave espacial del tamaño de un refrigerador contra un asteroide no amenazante, con el fin de desviarlo ligeramente de su trayectoria orbital. El proyecto es visto como un primer paso importante en el desarrollo de un escudo planetario contra los asteroides entrantes.

Del diseño de DART, que son las siglas de Double Asteroid Redirection Test, se encargan los científicos del Laboratorio de Física Aplicada Johns Hopkins. El proyecto se basa en la “técnica del impactador cinético”, en la cual una nave espacial rápida se estrella contra un Objeto próximo a la Tierra (NEO) causando un cambio gradual de su órbita. La táctica podría ser utilizada para desviar un asteroide que se dirija directamente a la Tierra.

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DART será probado en el menor de dos asteroides no amenazantes en el sistema de Didymos. Será la primera demostración de este tipo. Los dos asteroides de este sistema binario se conocen como Didymos A, que mide algo menos un kilómetro de diámetro, y Didymos B, que mide unos 160 metros de ancho. La NASA tiene la esperanza de estampar una nave espacial en Didymos B en 2024. Estos objetos rocosos son similares en tamaño y composición a muchos asteroides, incluidos aquellos que podrían causar estragos en la Tierra.

“Un asteroide binario es el laboratorio natural perfecto para esta prueba”, explica Tom Statler, científico del programa de DART para la NASA, en un comunicado. “El hecho de que Didymos B esté en órbita alrededor de Didymos A hace que sea más fácil ver los resultados del impacto y asegura que el experimento no cambiará la órbita de la pareja alrededor del Sol”.

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Para la misión, DART volaría a Didymos y utilizaría un sistema autónomo de orientación a bordo para poner rumbo hacia Didymos B. La nave espacial del tamaño del refrigerador golpearía el asteroide más pequeño a unos 6 kilómetros por segundo, aproximadamente nueve veces más rápido que una bala.

A simple vista, esta colisión celestial no parecerá para tanto, pero los observatorios de la Tierra deberían ser capaces de medir el cambio resultante en la órbita de Didymos B alrededor de Didymos A. Incluso un pequeño empujón debería tener un impacto en su trayectoria orbital, que se hará más evidente con el tiempo.

DART permitirá a los científicos determinar mejor los efectos de tales impactos sobre los asteroides, y los datos obtenidos de esta misión podrían servir para los esfuerzos futuros, como una posible misión para desviar un asteroide real que amenaza a la Tierra. Esta prueba permitirá a los científicos saber cuán pesado y rápido debe ser un impactador cinético, o cuántos impactores cinéticos podrían ser necesarios para mover suficientemente un único objetivo.

“DART es un paso crítico en demostrar que podemos proteger nuestro planeta de un futuro impacto de asteroides”, explica el colíder de DART, Andy Cheng, del Laboratorio de Física Aplicada Johns Hopkins. “Como no sabemos mucho sobre su estructura o composición interna, necesitamos realizar este experimento en un asteroide real. Con DART, podemos mostrar cómo proteger la Tierra de un ataque de asteroides con un impactador cinético, golpeando el objeto peligroso en una trayectoria de vuelo diferente que no amenazaría al planeta”.

Mover el proyecto de la etapa conceptual a la fase de diseño no es garantía de que esta misión realmente vaya a ocurrir, pero es un paso importante. Independientemente, es alentador saber que un futuro escudo planetario se encuentra en las etapas incipientes de desarrollo.

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[NASA, JHU]