Se acabó la incertidumbre. La nave espacial rusa Progress M-27M, que se desplomaba sin control hacia la Tierra desde el pasado día 27, ha reentrado por fin en la atmósfera hasta estrellarse en el Océano Pacífico afortunadamente sin causar ningún daño.

La agencia espacial rusa Roscosmos ha confirmado en un comunicado que la Progress M-27M (misión Progress 59) entró de nuevo en la atmósfera terrestre a las 10:04 ET. La agencia no facilitó las coordenadas exactas, pero se estrelló sobre una zona remota del Pacífico. La nave llevaba girando sobre sí misma sin control desde hace una semana. Se estimaba que entre un 25% y un 50% de sus 6 toneladas de carga podrían no desintegrarse en la reentrada, pero afortunadamente todo ha caído en mitad del océano.

Según Roscosmos, la nave no llevaba ningún material de abastecimiento crítico para la ISS, pero el incidente sí supone un problema. Tanto NASA como Roscosmos han comenzado ya a preparar el siguiente envío de materiales de abastecimiento planificado para agosto con el objetivo de adelantarlo. Ahora toca saber en detalle qué ocurrió exactamente con la nave y por qué los responsables rusos perdieron su control. Una comisión de investigación rusa publicará los resultados de su investigación el próximo día 13 de mayo. [vía NASA]

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