Para el análisis del último iMac estuve varios días trabajando exclusivamente sobre un disco duro convencional; la experiencia de volver atrás no pudo ser más frustrante. Los SSD son superiores en tamaño, peso, resistencia y, sobre todo, velocidad. ¿Por qué no nos olvidamos ya del disco rígido? Ah, sí. El precio.

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Bien según un estudio de TrendForce, en 2017 saldrá más a cuenta comprar una unidad de estado sólido que un disco duro. Su precio ha caído un 40% desde 2012 y la tendencia se acentúa. TrendForce cree que la demanda y la competencia seguirán abaratando los costes de las memorias NAND mientras que el precio de los discos duros se estabilizará por la longevidad de la tecnología. Esta es la evolución estimada de los precios por gigabyte:

Los discos duros con más espacio seguirán siendo más baratos, pero los precios de los SSD habrán caído tanto que los fabricantes de ordenadores preferirán sacrificar unos gigas para ofrecer mayor rendimiento. TrendForce estima que, en 2017, una unidad SSD de 256 GB costará ~40 dólares, mientras que un disco duro de 500 GB (una opción popular entre portátiles) se quedará en 30. Con los servicios de streaming y los costes actuales del almacenamiento en la nube, es difícil pensar que los fabricantes de portátiles elijan la segunda opción.

Para convencernos de todo esto, el estudio de TrendForce analiza también la adopción del SSD en el mercado de portátiles. El gráfico también se dispara. En 2015, un 24% de los portátiles salió de fábrica con un SSD. Para 2016 estiman un 31%. Y en 2017, el 41% de los portátiles del mercado traerá un SSD instalado.

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Mientras tanto, la tecnología de las memorias NAND y los conectores e interfaces de los SSD continuarán evolucionando para ser todavía más rápidos que los discos duros. Adiós, discos duros. Las despedidas no siempre son tristes. [TrendForce vía Computerworld]

Imagen: Hadrian / Shutterstock

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