Que a J.R.R. Tolkien no le gustaban nada las películas de Disney no es ningún secreto. El mítico autor de El Hobbit, El señor de los anillos y El Silmarillion cargó contra la obra de Disney en varias ocasiones, pero ¿Por qué le disgustaba tanto? La respuesta está en la película Blancanieves.

Blancanieves se estrenó en el Reino Unido en 1938, pero en Estados Unidos lo hizo en 1937. En septiembre de ese mismo año (unos meses antes), Tolkien publicaba por primera vez El Hobbit. Ambas obras tienen una cosa en común: sus protagonistas son enanos, y parece que el concepto de Disney sobre estas criaturas no gustó nada al escritor.

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Curiosamente, Tolkien no fue solo a ver Blancanieves. Lo hizo con un amigo y rival literario: C.S. Lewis, un conocido académico medievalista al que conocemos por ser el autor de Las Crónicas de Narnia. La idea de dos escritores de la talla de Tolkien y Lewis entrando juntos a ver Blancanieves parece el principio de un chiste, pero lo cierto es que sucedió de verdad, y a sus protagonistas no les hizo nada de gracia. En una carta a su amigo A.K. Hamilton, Lewis escribía:

Los enanos tienen que ser poco agraciados, por supuesto, pero no en ese sentido, y la fiesta que celebran a ritmo de jazz es terrible. Supongo que al pobre diablo no se le ocurrió que podía haber elegido otro tipo de música. Las partes terroríficas están bien. Los animales son realmente conmovedores y el uso de las sombras en elementos como los enanos o los pájaros es genial. Me pregunto de que habría sido capaz este hombre (refiriéndose a Walt Disney) si tan solo hubiera nacido o se hubiera criado en una sociedad decente.

Foto: Disney

La posibilidad de que Disney copiara el concepto de enanos de Tolkien ya ha sido investigada por autores modernos como Trish Lambert, pero la cuestión está fuera de toda duda. Disney no copió, al menos no a Tolkien. El maestro de la animación se inspiró en obras más infantiles como la de los hermanos Grimm, pero su visión comercial de unos enanos caricaturescos, torpes y simpáticos chocaba de lleno con las criaturas nobles y graves de la mitología Nórdica en las que se inspiraba el escritor británico. Lambert, autora de Snow White and Bilbo Baggins: Divergences and Convergences Between Disney and Tolkien, explica:

Creo que lo que más molestó a Tolkien y a Lewis era que Disney estaba comercializando algo que ambos consideraban sagrado. De repente, un astuto empresario estadounidense tiene la audacia de hacer dinero a costa de los cuentos de hadas. No existen testimonios concretos de Tolkien sobre Blancanieves, pero sus declaraciones generales sobre Disney me hacen sospechar que la película le molestó muchísimo.

En ensayos posteriores a Blancanieves, Tolkien tacha la obra de Disney de “vulgar”, y aseguraba que los relatos en que se basan estaban “excesivamente infantilizados”. En una carta de 1964 a la Universidad de Stanford, Tolkien describe la obra de Disney como “corrupta más allá de toda esperanza.” El escritor abunda en esta idea explicando que “aunque en las películas del estudio hay pasajes admirables y con encanto, su efecto general me resulta muy desagradable. Algunas escenas en concreto me han producido náuseas”.

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Dos años más tarde, la editorial original de Tolkien, Allan & Unwin, mantuvo conversaciones con Disney para llevar El Señor de los Anillos al cine. Por fortuna para la salud mental de Tolkien, Disney rechazó la idea porque pensaba que era un proyecto demasiado caro de realizar. Todas esas conversaciones se hicieron sin el permiso del autor. [vía Atlas Obscura]