Aunque me gusta la franquicia de Cars, tengo algunos conflictos internos con las películas y en general el universo en el que se desarrolla. Hoy, después de pensarlo un tiempo, he encontrado una teoría que lo explica. Una horripilante y perturbadora teoría.

Para quien no lo sepa, la serie de películas de Cars tiene lugar en un universo muy parecido al nuestro pero totalmente libre de humanos o, por lo menos hasta donde podemos saber, cualquier tipo de vida animal (no entramos a valorar el nivel microscópico). La vida vegetal es abundante y esencialmente la misma que en nuestra Tierra.

La forma dominante de vida en el universo de Cars son automóviles con la misma inteligencia que un humano, la habilidad de producir tecnología y una civilización organizada que está, como poco, a la par con nuestro siglo XX o XXI.

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Ahora, dicho todo, podríamos simplemente aceptarlo como es y asumir que es sin más un universo con coches vivientes. Existen sin embargo algunos pequeños detalles que sugieren que hay más de lo que parece, que quizá el universo de Cars no es universo diferente, quizá es nuestro propio universo dentro de miles de años y quizá los humanos no han desaparecido, sino que son muy, muy diferentes.

La pista principal es que los coches todavía mantienen elementos como las ventanas, las puertas y las manillas. Eso solo es necesario si existen seres humanos que necesiten abrir los coches y meterse dentro. En definitiva, humanos, nosotros.

Está también el hecho de que todos los coches en Cars hablan idiomas humanos: hemos oído sobre todo el inglés pero otros, como el japonés y el italiano, han aparecido en las películas. Se deja claro también en las mismas que su Tierra, que es en apariencia idéntica a nuestra Tierra, está totalmente poblada de coches y que hay países como en nuestro planeta, con culturas y acentos que se ajustan exactamente a nuestras tradiciones humanas.

Se llega incluso a mostrar disfraces inspirados en humanos, como la ornamentación española que Mate lleva en un corto de Cars interpretando a un torero.

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No hay motivo para pensar por qué podría ocurrir todo eso a menos que el universo de Cars sea el mismo que el nuestro, simplemente libre de humanos. No implica que los humanos no hayan existido nunca porque, si ese fuera el caso, ¿por qué los coches vivientes tienen puertas, ventanas y retrovisores? Todas esas cosas están específicamente diseñadas para que un humano las use desde dentro de un coche.

Además, utilizan el mismo lenguaje escrito que los humanos. Tal lenguaje escrito no tendría ningún tipo de sentido si fueses un coche. Las letras son demasiado intrincadas y complicadas para ser escritas con algo que lleva neumáticos y ruedas. Si los coches hubiesen desarrollado su propio lenguaje escrito, sería muy parecido a algo con jeroglíficos ¿verdad?

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Entonces ¿Qué ha ocurrido con los humanos? ¿Por qué se han ido? ¿Y cómo los coches se convirtieron en lo que son, totalmente inmersos en las culturas humanas?

La respuesta es simple y, sí, también muy perturbadora: los humanos son coches.

Bueno, siendo más específicos, hay seres humanos reales dentro de los coches y son la fuente de la personalidad del coche, su inteligencia...todo. Los coches mecánicos son solo el cuerpo externo de estas criaturas controladas por humanos. Yo lo llamo La Teoría del Homúnculo.

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Este diagrama explica bien lo que digo:

Exploremos esto con más detalle la historia de cómo los coches del universo de Cars llegaron a ser lo que son. El universo de Cars nació a partir del nuestro propio, y comenzó décadas atrás con respecto al tiempo actual. La era de los coches autónomos llegó y estos se conviertieron en algo muy popular.

A los que de verdad les gustaba conducir se vieron reducidos rápidamente a un mucho que veía cómo la sociedad cada vez los marginaba más.

En algún momento comenzaron a desarrollarse comunidades de conductores “clásicos”, apartados de los coches autonómos y sus ocupantes. Todo se mantuvo así durante un tiempo hasta que ocurrió algo desastroso. No sabemos bien qué: una calamidad biológica, una plaga o algo que mató a la mayoría de personas y de vida animal. Los únicos supervivientes fueron los conductores clásicos apartados en sus comunidades remotas, lejos de los centros densamente poblados con sus normas restrictivas a la conducción y sus peajes contra la congestión.

Lo que fuera que matase a los humanos hizo que la vida en el exterior fuese peligrosa, así que los humanos comenzaron a pasar más y más tiempo en el interior. Al final, acabaron por desarrollar caras cibernéticas estableciendo el camino de la evolución humano/automóvil.

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Conforme pasó el tiempo, la relación simbiótica entre el hombre y el coche se hizo cada vez más fuerte. Los coches se convirtieron en receptáculos para los humanos, manteniéndolos a salvo pero aislados del mundo. Se utilizó la ingeniería genética para producir nuevos humanos en tanques amnióticos. Eso facilitó mucho las cosas, porque estar encerrado en tu coche todo el rato y tener que “socializar” no es precisamente compatible.

Al final, se construyeron fábricas automatizadas y los bebés humanos se produjeron en tanques amnióticos para ser luego directamente colocados en un coche/exoesqueleto.

Mientras los coches seguía su camino, se desarrolló maquinaria para convertir los hidrocarburos, gasolina, diesel o cualquier otro tipo de combustible en una solución nutritiva para el uso en humanos, permitiendo a los hombres-coche subsistir a base de los mismos petroquímicos que necesitan los coches para funcionar. De nuevo todo esto es automatizado, auto sostenible y capaz de fabricar nuevos organismos cada día.

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Se desarrollaron las interfaces necesarias para ir del cerebro al sistema eléctrico del coche junto a uniones mecánicas que permitiesen el giro la suspensión con las extremidades. Los desechos líquidos y sólidos se procesan junto a los sistemas del coche y, en la mayoría de los casos, son convertidos en un residuo gaseoso con algunas partículas ocasionales.

Ese es el motivo por el que todos los coches en Cars son fundamentalmente humanos en personalidad, cultura e inteligente son humanos, porque en realidad son humanos. Hay literalmente (bueno, ficticioliteralmente) un ser humano demacrado dentro de cada coche en el universo de Cars.

Eso explica por qué nunca vemos las puertas abiertas (los humanos no pueden sobrevivir en el exterior), por qué no hay descapotables sin la capota y por qué los coches emplean armas de fuego entre ellos: puedes matar un coche si matas el pequeño humano que llevan dentro.

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Ofrece por fin también una explicación a por qué los coches tienen ojos humanos descomunales en el parabrisas: es una lente de aumento gigantesca conectada a un visor en la cara del humano.

Lo tremendamente jodido de todo esta teoría en el universo de Cars es que los coches probablemente no son conscientes de la situación. Han existido durante tanto tiempo que no conocen otra realidad. La cultura, el idioma, las carreras... todo eso viene de fragmentos de memoria de lo que queda del consciente colectivo humano, induciendo a los coches a vivir como sus ancestros humanos hace milenios. No son más conscientes de lo que los humanos actuales son de nuestros antepasados unicelulares.

Así que aquí lo tenéis, la teoría del universo de Cars que explica todo: dónde fueron los humanos, dónde/cuándo tomaron su lugar los coches, por qué los coches tienen exactamente la misma cultura humana, idioma, escritura y tradiciones. Es que son humanos.

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Y, aún mejor, esos humanos son personas que amaban tanto sus coches que decidieron hacer un plan evolutivo que los fusionó con los coches, explicando por qué ninguno de los coches son psicópatas incapaces de aceptar su dualidad coche-hombre. Porque los humanos que lo empezaron todo querían que fuese así.

Si te gustan los coches, espero que te des cuenta del detalle de que ¿Todas esas personas que en algún momento se convirtieron en coches?

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Esas personas somos nosotros.