Se le conoce como la muerte acechante. Es un depredador de hasta 10 centímetros capaz de sacudir su cola a velocidades cercanas a l0s 1,29 metros por segundo. Un nuevo estudio muestra con todo lujo de detalles cómo los escorpiones amarillos palestinos usan su mejor arma.

Un estudio coordinado por el biólogo evolutivo Arie van der Meijden en la Universidad de Oporto ha usado cámaras de alta velocidad para analizar cómo golpean las diferentes especies de escorpión. De todos los especímenes estudiados, el que se lleva el primer premio en eficacia y velocidad es el escorpión amarillo palestino (Leiurus quinquestriatus). Su velocidad de picadura es de 1,5 metros por segundo.

Para filmar los escorpiones en acción, los investigadores construyeron una pequeña plataforma rodeada de espejos. Después simplemente pusieron los animales en el centro de ese improvisado escenario y provocaron el ataque tocando las pinzas con un alambre. El movimiento se grabó con una cámara a 500 fotogramas por segundo. Después, los espejos han permitido determinar la trayectoria del golpe en tres dimensiones.

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Armados con esa información, los investigadores han sido capaces de medir datos como la aceleración o la velocidad punta de diferentes especies, y como esas características inciden sobre la propia forma del animal. El estudio, recién publicado en Functional Ecology, explica que cada especie tiene diferentes métodos de defensa y los golpes de su cola varían enormemente en cuanto a longitud, trayectoria, alcance y duración entre golpes. Los escorpiones tienden a utilizar dos tipos de golpe: abiertos y cerrados. Los primeros son mucho más rápidos y precisos.

Las siete especies de escorpión analizadas. Foto: Arie van der Meijden)

Este tipo de golpes son más efectivos porque recorren más distancia y ofrecen más posibilidades al aguijón de alcanzar y penetrar el blanco. Los golpes cerrados, por contra, recorren menos espacio. Su ventaja es que la cola regresa a su posición original mucho más rápido, lo que permite al escorpión repetir el ataque más rápido.

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El escorpión amarillo palestino eleva el aguijón sobre su cabeza y lo deja caer casi en vertical, dejándolo listo para un segundo ataque en muy poco tiempo. Este pequeño escorpión vive en regiones áridas del norte de África y Oriente Medio. Su picadura no es mortal para los seres humanos pero sí muy dolorosa, y puede causar la muerte en niños, ancianos o personas sensibles a su neurotoxina.

El escorpión más grande del mundo (escorpión emperador) tiene un golpe muy similar, mientras que otras especies atacan con un golpe cerrado, casi describiendo un círculo en el aire. Si comparamos el grosor de la cola, los escorpiones de cola más gruesa son también más rápidos. La morfología de la cola suele indicar tipos de ataque similares.

De cara a futuras investigaciones, el objetivo del estudio es tratar de explicar por qué los escorpiones tienen estas diferentes estrategias de ataque. Podría estar relacionado al tipo de depredadores que se alimentan de ellos, o en cómo algunas especies usan más sus pinzas para defenderse. Entre las especies que atacan y matan escorpiones hay murciélagos, serpientes, reptiles y hasta algunos ratones. [Functional Ecology via AFP]