La idea de bombardear nuestro pequeño amiguito con ondas sonoras de baja intensidad no parece algo muy recomendable. Sin embargo, no solo acaba de revelarse como la primera alternativa exitosa a la Viagra en 15 años, sino que es efectiva en pacientes en los que las drogas no han conseguido mejorar la disfunción eréctil.

El éxito del tratamiento acaba de hacerse público durante una conferencia de la Asociación Europea de Medicina Sexual celebrada estos días en Madrid. Ilan Gruenwald, del Centro Médico Rambam Haifa en Israel es uno de los investigadores que ha comprobado los efectos beneficiosos de los pulsos de sonido de baja intensidad, pero no es el único.

El tratamiento se llama extra-corporeal shock wave therapy (ESWT), y es completamente indoloro. Tan solo hay que visitar al especialista una vez a la semana para recibir los pulsos en seis zonas diferentes del pene. Según los estudios, las ondas sonoras promueven el desarrollo de capilares sanguíneos y combaten la disfunción eréctil a largo plazo.

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Por su parte, el doctor Delphine Behr-Roussel, de la Universidad Versailles Saint-Quentin-en-Yvelines lleva tiempo estudiando el efecto de estas ondas en ratas, y no ha encontrado efectos secundarios. Lo bueno de esta técnica es, precisamente, la ausencia de problemas asociados. Actualmente, muchos pacientes experimentan molestias como cefaleas o mareos tras consumir Viagra. En otras personas, el popular Citrato de sildenafilo (el fármaco del que está hecho la Viagra) sencillamente no funciona.

Ya hay algunos centros médicos que empiezan a ofrecer tratamientos de ondas sónicas contra la disfunción eréctil. Los centros más prestigiosos como la clínica Johns Hopkins aún no lo están implementando, pero no porque lo desaprueben, sino simplemente porque están a la espera de que se estandarice. [vía New Scientist]

Foto: AP Images

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