Es probable que en tus aventuras en Legend of Zelda: Breath of The Wild, hayas comenzado a recoger semillas Korok. Quizá tengas 50, o incluso 100 y te preguntes cuántas más hay. El juego tiene 900, y un jugador ya las ha recogido todas y ha obtenido una recompensa por sus desvelos.

El jugador en cuestión se llama xFateAwaitsx y ha dedicado días y más días a recorrer Hyrule localizando estas semillas. Algunas aparecen simplemente rompiendo un jarrón. Otras requiere cumplir pequeñas misiones que nos da un árbol regordete y bailarín llamado Hestu. Las semillas no son algo, en definitiva, fácil de conseguir. Solo encontrar la semilla número 900 le llevó a xFateAwaitsx dos largas horas.

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Es cierto que las semillas de Korok tienen utilidad en sí mismas porque permiten ampliar el inventario, pero la recompensa que xFateAwaitsx ha obtenido por su perseverancia es una mierda. No hablamos en sentido figurado. El regalo que Hestu suelta al completar las 900 semillas del juego es un truño en el sentido literal de la palabra, un ñordo así de alto y así de gordo, un encantador zurullito dorado con la siguiente descripción:

Regalo de Hestu: Un obsequio de amistad que te ha entregado Hestu. Huele bastante mal.

Cabe la posibilidad de que el excremento sirva para abrir alguna otra mierda que permita entrar en algún santuario perdido dedicado a cagarrutas primigenias. Quizá hasta puede que sirva para conseguir una espada de mierda, pero todo esto no es más que pura especulación. De momento, nadie sabe qué hacer con el truño en cuestión. Nintendo tiene un extraño, perverso y maravilloso sentido del humor. [vía xFateAwaitsx]