Pixabay

Aunque suene a una obra de literatura fantástica, lo conseguido estos días por un equipo de investigadores dispara la imaginación sobre los posibles usos y efectos. Han conseguido regenerar recuerdos y habilidades de aprendizaje de ratones ancianos inyectando en el cerebro sangre del cordón umbilical humano.

Para ser más exactos han inyectado una proteína tomada de la sangre. Si en el pasado habían demostrado que la sangre de los adolescentes humanos podría ayudar a rejuvenecer a los ratones más viejos, el nuevo estudio muestra que la sangre de los cordones umbilicales de los bebés podría tener efectos aún más poderosos.

Estudio sobre el poder de la sangre humana

Como decíamos, los investigadores habían encontrado previamente que la sangre de adolescentes humanos era capaz de rejuvenecer la memoria y la cognición en ratones ancianos. ¿Cómo? Probablemente debido a factores presentes en el plasma, la porción líquida de la sangre.

Advertisement

Lo conseguido ahora significa que la sangre obtenida a partir de los bebés humanos tiene unos poderes mucho más fuertes, aunque quizá el término más exacto sea el de “un efecto anti-envejecimiento”. El profesor Joseph Castellano, de la Universidad de Stanford en California, y sus colegas descubrieron esto recolectando sangre humana en tres etapas diferentes de la vida: bebés, jóvenes de alrededor de los 22 años y personas mayores de alrededor de 66 años.

Luego inyectaron el componente plasmático en ratones que eran el equivalente de alrededor de un humano de 50 años. Los efectos más dramáticos ocurrieron cuando estos ratones recibieron el plasma del cordón de los bebés. Entonces se convirtieron en aprendices más rápidos y eran mejores a la hora de recordar sus pasos a través de un laberinto. Además y como observaron, esto correspondía con una mayor actividad en su hipocampo, las regiones cerebrales responsables del aprendizaje y la memoria.

Advertisement

¿Qué ocurrió con el resto de muestras? Los ratones que recibieron el plasma de los jóvenes también tuvieron mejoras (aunque más modestas) en la función del hipocampo. En cambio, los que recibieron el plasma de los adultos mayores no mostraron tal mejora. Esto sugiere que el plasma humano pierde gradualmente su potencial rejuvenecedor con la edad.

TIMP2, el “elixir”

El equipo de Castellano encontró que el plasma del cordón umbilical contiene más de una proteína llamada TIMP2, y que los niveles en la sangre disminuyen con la edad, lo que indica que esta proteína puede ser la responsable de las propiedades rejuvenecedoras de la sangre joven.

La inyección de ratones viejos con TIMP2 aumentó su actividad del hipocampo y mejoró su navegación en un laberinto. También restauró su capacidad de hacer un nido, una habilidad que los ratones más viejos suelen perder. Por otra parte, los ratones viejos que fueron tratados con plasma del cordón y que se habían despojado de la proteína no mostraron ninguna mejora cognitiva, lo que confirma que la proteína es responsable de efecto anti-envejecimiento potente.

Futuro

Ahora queda lo más difícil. Averiguar el mecanismo por el cual TIMP2 mejora la cognición, aunque se sabe que inhibe un grupo de enzimas llamadas metaloproteinasas de matriz, algunas de las cuales están implicadas en la progresión de la enfermedad del Alzheimer.

Advertisement

De hecho, la proteína puede tener un gran potencial como tratamiento para el deterioro cognitivo relacionado con la edad y la enfermedad. Dicen los investigadores que utilizar TIMP2 como tratamiento sería incluso mejor que usar plasma de cordón en sí mismo porque puede ser sintetizado en un laboratorio, evitando la necesidad de suministros de donantes.

Sea como fuere, hoy estamos un pasito más cerca que ayer de averiguar si la sangre joven que tanto hemos escuchado en la literatura fantástica es realmente un medio efectivo para evitar una de los grandes miedos del ser humano: la vejez. [Nature vía Newscientist]