Sony no ha querido dejar pasar el tranvía de los televisores con pantalla curvada y ha presentado en esta IFA la Sony S990A, una pantalla de 65 pulgadas con un precio, a priori, más asequible que los modelos de Samsung y LG. ¿Realmente merece la pena? A continuación os ofrecemos algunas claves de esta recién llegada.

Para empezar, Sony ha decidido no apostar, de momento, por los paneles OLED como Samsung y LG. En lugar de ello ha optado por uno de sus LED, pero dotado con el sistema de retroiluminación coloreada Triluminos. Aunque quizá no sea tan brillante como una OLED, el utilizar LED tiene una ventaja sustancial en el precio. La S990A puede empezar a reservarse por unos 4.000 dólares, una cifra netamente inferior a los 9.000 que cuesta, por ejemplo, el modelo de Samsung.

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Otra característica destacable es que la curva de la S990A es mucho menos pronunciada que la de los anteriores televisores curvados. De hecho, tuvimos que pasar dos veces por delante hasta que nos dimos cuenta de que ese era el modelo curvado. El hacer su línea menos radical permite que la parte posterior siga siendo plana y, por tanto, susceptible de ser colgada en la pared. El espacio disponible entre ambas líneas ha sido aprovechado para equipar a la S990A con unos altavoces direccionales que emulan sonido Dolby Surround de manera bastante convincente.

Aunque la sensación de inmersión es mucho mayor que en una tele plana, la S990A sigue mostrando el mismo problema de ángulos de visión que los televisores 3D. El lugar óptimo para disfrutar de la imagen es justo enfrente de ella, lo que la hace especialmente adecuada para videojuegos, pero quizá no tanto para ver una película con mucha gente. Con todo, la apuesta de Sony en esta IFA es una de las más asequibles en lo que a televisores curvados se refiere, y no podemos dejar de preguntarnos cómo quedaría esta pantalla conectada a nuestro ordenador.