Foto: Carlos Zahumenszky / Gizmodo en Español

Los gatos maullan y ronronean. A veces hasta bufan cuando están asustados, pero nunca oirás a tu gato rugir como un león en miniatura. ¿Por qué? La respuesta está en su garganta, y es una cuestión que ha tenido a los científicos perplejos durante décadas.

Resulta que solo hay cuatro especies de felinos en el mundo que pueden rugir: los leones, los tigres, los leopardos y los jaguares, y todas ellas comparten otra característica común: Ninguna de ellas es capaz de ronronear.

Por supuesto, ambos detalles están íntimamente relacionados, y se dan cita en un punto concreto de la anatomía gatuna: el hueso hioides. En 1834, el biólogo Richard Owen observó una diferencia importante en este este hueso que da soporte a la lengua y la laringe. El hioides de los felinos que rugen es relativamente flexible, como el de un ligamento, mientras que en los felinos que ronronean es un hueso duro y completamente calcificado. Owen dedujo que la flexibilidad del hiodes es lo que permite a los leones rugir, mientras que los gatos domésticos aprovechan la rigidez de ese hueso para ronronear.

El leopardo de las nieves no puede rugir. Foto: Wikipedia

Durante casi 70 años nadie cuestionó esa teoría, pero hay un felino que tiene el hioides flexible y, sin embargo, no puede rugir, pero sí ronronear: el leopardo de las nieves. El estudio de este animal llevó a una segunda distinción definitiva entre gatos y tigres o leones. Los felinos que rugen tienen las cuerdas vocales mucho más gruesas, sin excepciones. El gato doméstico, el guepardo, o el leopardo de las nieves las tienen mucho más finas.

La ciencia no está muy segura al 100% de cómo ronronean los gatos, pero se cree que emiten ese sonido tan tranquilizador haciendo vibrar las cuerdas vocales más de 26 veces por segundo mientras inhalan y exhalan aire (Por eso los ronroneos suenan en dos tiempos (purrrrrrr-purrrrrrr, purrrrrr-purrrrrrrr). Aparentemente, son capaces de hacerlo a voluntad, aunque no está muy claro qué situaciones desencadenan el ronroneo. Algunos grandes felinos como los guepardos también ronronean en un tono más bajo y grave.

En definitiva, que para ronronear, los gatos necesitan unas cuerdas vocales finas. El hueso hioides rígido no es tan importante, pero quizá les sirva como algún tipo de contrapunto o caja de resonancia para la vibración. Aparentemente, nuestros mininos han evolucionado para ronronear y ello les ha obligado a dejar por el camino una habilidad que probablemente ya no les sirva demasiado: la de rugir. [vía SciShow]

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