Investigadores del ejército en el Centro Químico Biológico Edgewood (ECBC) están desarrollando una nueva tecnología que podría ayudar a las tropas de Estados Unidos a detectar sustancias químicas peligrosas.

Recientemente Estados Unidos acusó a Siria por el uso de armas químicas a pequeña escala durante la actual guerra civil. Concretamente por el uso del agente químico sarín. Sin embargo algunos funcionarios aclararon que hacen falta más pruebas.

Aquí es donde la tecnología del ECBC puede ser de gran utilidad para soldados y civiles. Por lo general los agentes químicos suelen ser imperceptibles, pero pueden actuar rápidamente llevando a la parálisis o la muerte. No obstante, un dispositivo del tamaño de una lata de refresco podría ayudar a detectar estas amenazas.

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El detector (actualmente en desarrollo) tendrá la capacidad de integrar sensores sísmicos y la capacidad de detectar agentes químicos como el sarín, gas mostaza, lewisita, y cloruro de cianógeno, entre otros. Además está equipado con una antena GPS para ayudar a los soldados localizar su ubicación. Los recientes prototipos tienen una duración de batería de hasta seis horas, pero los investigadores esperan mejor el diseño para aumentar la duración por varios días.

La idea es que pueda lanzarse desde un avión con un pequeño paracaídas y envié información vía satélite. El nombre oficial del detector es NRT-BDA (Global Strike Near Real-Time Battle Data Assessment) y como su nombre lo indica su objetivo es proporcionar información instantánea de amenazas ocultas en un campo de batalla. Esto significa que puede alertar el avance de tropas para que utilicen oportunamente su equipo de protección contra agentes tóxicos en el ambiente. [Popsci]