En Gravity, Sandra Bullock tiene que emprender un complicado viaje de vuelta a la Tierra después de que una “tormenta” de basura espacial los golpee mientras realizan reparan un satélite fuera de su nave. Aunque pertenece a la ficción, la realidad es que la basura espacial provoca serios destrozos continuamente.

¿Qué es, exactamente, la basura espacial? La realidad es que es un término que abarca a elementos muy variados, desde restos relativamente grandes pertenecientes a antiguos cohetes y satélites a tornillos, piezas pequeñas y polvo o trozos de pintura.

Esos restos, resultados de la actividad humana en el espacio, pueden parecer aparentemente inofensivos, pero se convierten en proyectiles mortales cuando empiezan a orbital en torno a la Tierra a velocidades que oscilan entre los 10 y los 20 kilómetros por segundo. La imagen de arriba, por ejemplo, es el resultado de la colisión de una pieza de 7,5 milímetros viajando a 7 km/s. Este es otro buen ejemplo:

Tiene unas dimensiones aproximadas de 2,8 x 1,2 centímetros, pero fue producido por una partícula de aluminio del tamaño de un grano de arena durante unas pruebas de la ESA destinadas, precisamente, a medir el impacto de la basura especial en posteriores misiones.

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Aunque conocemos sus efectos desde hace tiempo, y de hecho la Estación Espacial Internacional tuvo que activar su protocolo de emergencia cuando una serie de restos pasaron a sólo 250 metros de la misma, todavía no disponemos de mecanismos avanzados ni para detectar los múltiples restos, ni para calcular de antemano el posible daño (de ahí la importancia de experimentos como el de arriba) ni de medidas de protección 100% efectivas.

En lo relativo a mecanismos de protección, lo más utilizado son los escudos de Whipple, como el de arriba, que entre las capas de material están rellenos de otros materiales como Kevlar. Aunque el proyectil de 7,5 milímetros que mencionábamos antes sí consiguió atravesar una primera parte del exterior de la nave, pronto se desintegró contra los escudos de Whipple de la misma:

¿Qué ocurre cuando los objetos son algo más grandes? El impacto puede ser devastador incluso con una protección muy gruesa, como demuestran estas pruebas realizadas por la ESA (en la superficie terrestre) y que muestran las consecuencias del impacto de una esfera de aluminio. La inmensa energía cinética que arrastra provoca en el metal, pese a su grosor, un cráter considerable. Esa energía es también suficiente, si no se toman las medidas oportunas, como para desviar la trayectoria de una nave.

Imágenes: ESA

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