Aspecto de la muestra al medirla con un láser. Foto: Isaac F. Silvera / Universidad de Harvard

El mes pasado, científicos de la Universidad de Harvard lograron algo que la ciencia llevaba intentando desde hace más de 80 años: comprimir hidrógeno hasta lograr convertirlo en un metal y mantenerlo estable así. Ahora, sin embargo, tienen un problema: la muestra ha desaparecido.

Para lograr que el hidrógeno deje de ser un gas y se comporte como un metal, el equipo lo sometió a temperaturas cercanas al cero absoluto y a presiones muy elevadas mediante una prensa de diamante. La muestra se mantuvo estable hasta hace cosa de una semana en la que, durante un experimento de medición con un láser, la prensa de diamante se rompió y la muestra desapareció sin dejar rastro.

La muestra mide 10 micrómetros de diámetro y apenas 1,5 de espesor. El diámetro del disco es solo una quinta parte del de un cabello humano, así que no es que sea un objeto fácil de encontrar precisamente. La cuestión es que no se sabe si se ha escapado de su recipiente a presión y está en alguna parte del laboratorio, o simplemente ha vuelto a convertirse en gas y se ha volatilizado. Esta última posibilidad echaría por tierra el resultado de la investigación, porque se supone que el logro estaba en que la muestra fuera capaz de mantenerse estable a temperatura ambiente.

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Isaac F. Silvera, director del equipo de investigadores que logró estabilizar la muestra, no oculta su frustración y explica que simplemente no tienen ni idea de qué ha pasado con la muestra. Cómo buscarla es algo prácticamente imposible, su equipo trabaja en mejorar el yunque de diamante para que esta vez no haya fugas, y replicar el procedimiento para crear una segunda muestra en las próximas semanas.

El hidrógeno metálico es una forma de este elemento que se predijo ya en 1935, pero la presión que hace falta para crearlo (alrededor de cuatro millones de atmósferas) hizo su fabricación físicamente imposible hasta ahora. Si Silvera y sus colegas quieren replicar el experimento no es por puro orgullo científico. Una forma estable de hidrógeno metálico puede convertirse en el superconductor a temperatura ambiente que la electrónica estaba esperando. Eso por no mencionar que también podría ser un combustible aeroespacial impresionante. El hallazgo original ya despertó mucho escepticismo entre la comunidad científica. Veremos su logran replicarlo. [vía Science Alert]