Imagen: Akos Nagy / Shutterstock

La gente asocia las ojeras con el estrés y el cansancio. “Tienes un aspecto terrible, ¿te quedaste trabajando hasta tarde anoche?” A veces tienen razón, pero la realidad es que existe un abanico de cosas que pueden causar esos círculos oscuros bajo los ojos, empezando por nuestra propia genética.

La zona que rodea los párpados es más fina y contiene menos grasa que cualquier otra parte de la piel. Se la conoce como piel periorbital y tiene un grosor promedio de 0,5 mm —cuando la media del resto del cuerpo es de 2 mm. Como consecuencia, los capilares sanguíneos y la sangre que circula por ellos se pueden ver con claridad desde el exterior.

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La sangre es roja, como imagino que sabes; pero si te miras las muñecas, verás que las venas se perciben de color azul. Esto ocurre porque nuestro tejido subcutáneo deja pasar únicamente las longitudes de onda azules y violetas a través de la piel, de manera que la luz que reflejan las venas se percibe en nuestros ojos como un color azulado (salvo que tengas la piel más oscura, en cuyo caso verás venas verdosas o marrones; o seas albino, y tengas venas de un color más parecido al rojo oscuro de la sangre).

Como explica SciShow en su canal de YouTube, el mismo concepto aplica al color oscuro del contorno de los ojos. Las ojeras son, en general, luz que reflejan nuestros vasos sanguíneos a través de las finas bolsas de piel que tenemos en la cara. Por eso cuando alguien se pelea en un bar acaba con el ojo amoratado: esa zona muestra con mayor facilidad los vasos rotos.

La genética juega un papel fundamental en las ojeras. La pigmentación natural de la piel (o la cantidad de melanina que se produce bajo los ojos) puede causar ojeras más oscuras y evidentes, lo que se conoce como como “hipercromía idiopática periorbitaria”. Esta condición se nota más en las personas con tonos de piel más oscuros, como los turcos y los hindúes. Las alergias también pueden ser otra una importante: las reacciones alérgicas hacen que el cuerpo libere histaminas, que dilatan los vasos sanguíneos en esa zona. Además, la luz del sol puede dañar las células de la piel en el contorno de los ojos si no te proteges con crema solar.

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Las ojeras pueden ir a peor con la edad y, sí, con el insomnio o el cansancio. Las personas perdemos la elasticidad y capacidad de regeneración de la piel cuando envejecemos, lo que hace que la zona periorbital sea todavía más delgada (por eso los abuelos tienen más ojeras, independientemente de las horas que duermen). Por otro lado, si estamos estresados nuestro cuerpo producirá cortisol para mantenernos alerta. Con el tiempo, el cortisol puede constreñir los vasos sanguíneos o, en este caso, dilatarlos y hacer que las bolsas oscuras de los ojos sean aún más apreciables. [SciShow]

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