¿La vida en Corea del Norte? Dictadores con Mac, censura online y bibliotecas fantasma

El viaje que el presidente de Google, Eric Schmidt, hizo a Corea del Norte sigue dando que hablar. Pero no por él, sino por su hija Sophie, que acompañó a su padre en la visita y ahora lo ha contado todo en su blog. Y, la verdad, como visión de un viajero "especial", no tiene desperdicio. ¿Lo más revelador? La censura de Internet en Corea del Norte, relata Sophie, es absoluta; solo un 8% de la población tiene móvil, pero sin acceso a datos; hay extrañas bibliotecas fantasma y, lo más inquietante, su anterior dictador, el difunto Kim Jong-Il, era fan absoluto de Apple.

Eric Schmidt ha colgado en su página de Google+ sus impresiones (políticamente correctas) sobre el viaje. Pero podéis leer aquí con calma el relato de su hija, merece la pena. Entre todo lo que cuenta Sophie, lo más sorprendente es:

  • La visita que hicieron al mausoleo de Kim Jong-Il, donde descansa el anterior dictador. En exposición están los que fueron sus objetos preferidos: coches, compartimentos de tren, un yate, sus zapatos con plataforma (sí, el dictador Kim era bajito) y, ojo, un MacBook Pro de 15 pulgadas. Kim Jong-Il debía ser el único en un país de casi 25 millones de habitantes (uno de los más pobres del mundo) que sabía lo que era un ordenador.
  • Sobre Internet, Sophie relata que la censura es absoluta. En realidad no existe acceso a la Red, si no a una Intranet nacional que se nutre de contenidos seleccionados de la Internet real. 
  • Están construyendo su propia tableta Android: la mostraron a la delegación de Eric Schmidt en la Korea Computer Center, una exposición de electrónica de consumo. Obviamente, es eso, una especie de pieza de museo. Ningún ciudadano de a pie debe saber siquiera qué es una tableta. Como dice la hija de Schmidt, están construyendo un producto para un mercado que no existe.
  • Biblioteca fantasma, o como la llaman ellos, e-Library, en la Universidad Kim Il Sung. Unos 90 ordenadores, con 90 personas que ni tecleaban ni daban señales de actividad cerebral, solo clavaban su mirada a la pantalla, dice Sophie. ¿Figurantes? En un país donde nada es lo que parece, probablemente. [Sophie In North Korea y Gizmodo]