Central Station. Getty

Desde el 2015 el FBI ha estado utilizando un sistema de puntuación secreta para juzgar la probabilidad de encontrarse ante un terrorista. A las preguntas que todos nos podemos imaginar se suman otras más “inocentes”. Cuestiones como ir de acampada o jugar al paintball pueden llevarlos ante un presunto criminal.

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The Intercept ha obtenido un copia del protocolo del FBI que data del 2015, 48 preguntas que sirven de “indicadores de movilización a la violencia” para determinar si un sujeto está en riesgo de cometer algún acto terrorista.

Lo primero que hay que decir es que no se trata de 48 preguntas mágicas cuya puntuación puede ofrecer directamente un perfil de terrorista. Se trata de preguntas que los agentes deben responder sobre sospechosos de terrorismo como parte de una investigación.

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El documento se evalúa a través de “métodos estadísticos” (no revelados) y las respuestas obtenidas son fiables una vez que el FBI las ha sometido a numerosos análisis. Entonces sí, esas respuestas se pueden correlacionar con el terrorismo.

Muchas de las preguntas de la encuesta tienen una relevancia evidente para saber si alguien está tramando un acto violento (si tiene acceso a armas, domina algún tipo de lucha o tiene materiales para fabricar bombas), pero otras son más subjetivas y tienen que ver con el estado emocional del individuo. Ejemplo de ello son:

  • ¿El sujeto ha cambiado su apariencia o hábitos últimamente?
  • ¿El sujeto ha experimentado una pérdida personal reciente?
  • ¿El sujeto ha experimentado últimamente algún tipo de humillación personal?
  • ¿El sujeto tiene algún problema mental o historial de abuso de sustancias?
FBI. Getty

Otras preguntas podríamos incluirlas en el grupo de las más comunes. Cuestiones acerca del uso del cifrado y capas de seguridad para navegar en Internet, las búsquedas que suele realizar en la red, el posible interés en la historia bélica o incluso de situaciones que simulen entornos u operaciones militares (como el paintball, campamentos, viajes de aventura o campos de tiro).

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Obviamente también hay un apartado acerca de las inclinaciones ideológicas como:

  • ¿El sujeto sostiene una creencia o ideología que apoya el uso de la violencia?
  • ¿El sujeto se ha vuelto más extremo en sus creencias?

Si bien el documento pretende ser universal, o al menos en teoría, muchas de las cuestiones hacen referencias a terminología islámica y parecen estar centradas en las preocupaciones sobre el terrorismo musulmán. Según varios profesores de derecho consultados por el medio esto es un arma de doble filo, ya que muchas preguntas están sujetas a prejuicios por parte de los agentes. Como explican los profesores:

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La idea de proteger a la gente de la violencia es comprensible. Pero ¿cómo hacerlo sin caer en una trampa de estereotipos y suposiciones? La idea de que la radicalización se puede traducir en puntuaciones y ecuaciones bajo un nombre pseudocientífico es profundamente problemática. [The Intercept]