Lo hemos visto en cientos de ocasiones en el cine. Cuando un personaje de una película cae en arenas movedizas, la mayoría de las veces sólo queda esperar y ver como muere de forma lenta y agónica sin remedio alguno. Claro que no deja de ser ficción. ¿Qué ocurre en realidad cuando alguien queda atrapado?

Lo cierto es que las películas nos muestran a las arenas movedizas como trampas mortales perfectas. No sólo son capaces de “engullir” a personas o animales en cuestión de segundos, es que una vez “sacrificado” el ser humano, la trampa vuelve a quedar en perfectas condiciones para que pase el siguiente. ¿De verdad funcionan así?

Composición de las arenas movedizas

Arenas movedizas. Wikimedia Commons

Cuando hablamos de arena movediza nos referimos a un hidrogel coloide constituido por una mezcla de materiales granulados. Las arenas están hechas de tierra o barro y sal, una especie de material que queda anegado generalmente en los deltas de los ríos.

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¿Qué ocurre cuando una persona o animal cruza este tipo de superficie? Que la arena se licua y el agua y la tierra comienzan a separarse, dando paso a una espesa capa de arena mojada que puede llegar a atraparnos. Entonces, la fricción entre las partículas de arena se reduce notablemente y no puede soportar peso alguno, comenzando así el hundimiento.

Ahora bien, de llegar a esta última fase, ¿ocurre todo tan rápido como en el cine?

La ciencia de las arenas movedizas

Indy en problemas con las arenas movedizas

Antes de nada vamos a terminar con un mito. Existe una falsa creencia que atribuye las arenas movedizas a las zonas desérticas, pero lo cierto es que éstas no están presentes en ningún desierto, principalmente por la falta de humedad.

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Daniel Bonn, investigador de la Universidad de Ámsterdam, se encontró con el fenómeno en Irán. El hombre tomó una muestra de la arena y decidió llevar a cabo un experimento recreándola en el laboratorio. El resultado debía arrojar certezas acerca del tiempo que necesitan las arenas para “engullir”.

En vez de personas, Bonn utilizó dos esferas de aluminio que tenían la misma densidad que un humano. Luego las colocó sobre la arena y removió con fuerza (simulando la típica reacción de pánico) para ver qué ocurría. Sorpresa, porque las bolas no se hundieron.

¿Cómo? Tal y como describió Bonn en su trabajo, al principio sí se sumergieron, pero a medida que la arena se volvía a mezclar con el agua, la capacidad de flotación de las esferas se incrementaba hasta regresar a la superficie. Tras el primer experimento realizaron varias pruebas con otros objetos, todos se comportaron de manera parecida y se hundían hasta la mitad para luego volver a la superficie.

¿Y qué pasa con los accidentes donde han muerto personas? En estos casos, aunque la arena no nos arrastra hacia abajo, un cambio en el nivel de la marea nos pone en una situación de peligro máximo. Si no logramos salir a tiempo, es muy posible que no lo contemos. Según explica el propio Bonn:

Debemos tener en cuenta que para liberar un pie (de la arena movediza) se requiere la fuerza de 100.000 newtons, equivalente al poder que se necesita para levantar un vehículo de tamaño mediano.

El investigador también descubrió que la sal es un actor principal que incrementa la inestabilidad de las arenas movedizas. De esta forma facilita la formación de las peligrosas áreas de sedimento grueso.

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Sin embargo, otro estudio llevado a cabo en Brasil encontró que hay arenas movedizas que no necesitan de la sal. Esta investigación descubrió un tipo de bacteria capaz de formar una corteza sobre la tierra y simular que se trata de tierra estable. Obviamente, al pisarla el suelo se colapsa.

El efecto de las arenas

Por último, cabe destacar lo que se conoce como el “efecto arenas movedizas”. Esto ocurre cuando el terreno está formado por “arenas movedizas” secas. Un ejemplo de ello pueden ser los granos. De hecho, en el año 2002 ocurrió un accidente en Alemania donde un hombre cayó en un almacén de granos.

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Cuando los bomberos llegaron para rescatarle los granos le llegaban por las axilas y continuaban succionándole. ¿Cómo? Por culpa de la respiración. Cada vez que el hombre exhalaba, dejaba un espacio libre porque su pecho se reducía, ese segundo era aprovechado por los granos para ocupar el lugar.

Consejos para salir

Algunas recomendaciones antes de terminar. Si alguna vez caes en arena seca, muy probablemente vas a necesitar ayuda externa, trata de avisar lo antes posible a alguien que tengas a tu alrededor.

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En el caso de encontrarte en arenas movedizas húmedas, trata de mover la pierna. En este caso debemos aplicar la presión suficiente en la arena condensada e introducir la cantidad necesaria de agua como para poder licuarla. Como decíamos con el ejemplo del coche para mover una sola pierna, la fuerza requerida para salir de ellas es extremadamente importante.

Otra manera más efectiva de salir del hundimiento es impulsarnos con los brazos hacia arriba y hacia atrás y caer de espaldas para que el peso del cuerpo se distribuya lo más posible.

Por último, debemos arrastrarnos lentamente de espaldas, casi nadando, para tratar de salir del área. Por cierto, en todos los casos se recomienda calma y mucha sangre fría, posiblemente lo más complicado de toda la situación. [BBC, Nature, Wikipedia, Slate]