Compuestos homeopáticos. Foto: Philippa Willitts / Flickr

La medicina contra el cáncer ha avanzado mucho, pero el índice de curación aún no es del 100% , y no faltan los que, a veces por desesperación, recurren a remedios naturales y terapias alternativas. Un nuevo estudio cuantifica hasta qué punto esta práctica es un tremendo error.

Un equipo de investigadores de la facultad de medicina en la Universidad de Yale se ha limitado a analizar los casos de cáncer registrados en la base de datos nacional contra el cáncer. El equipo ha contrastado el índice de mortalidad en pacientes que recurren a la medicina convencional contra la enfermedad (radioterapia, quimioterapia y cirugía) frente a los que desechan esas técnicas y optan por terapias alternativas.

El estudio no especifica qué clase de terapias alternativas, pero en realidad da igual si se trata de dietas especiales, homeopatía, cristales energizados o imposición de manos. El resultado es siempre el mismo. Los pacientes que desechan la medicina científicamente probada tienen más del doble de posibilidades de morir en los cinco primeros años tras el diagnóstico.

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Las probabilidades varían en función del tipo de cáncer, y en algunos casos la diferencia es incluso más dramática. Las personas con cáncer de mama, por ejemplo, tienen hasta 5,68 veces más mortalidad si optan solo por terapias alternativas. El 41% de los enfermos de cáncer de pulmón que se dejan tratar por terapias convencionales sobreviven los cinco primeros años, frente a solo el 20% de los que optan por terapias naturales.

En el caso del cáncer de colon, solo el 33% de las personas que se someten en exclusiva a terapias naturales y alternativas sobrevive. El índice de supervivencia en el caso de un tratamiento más convencional es del 79%.

De hecho, y aunque ese dato no figura en la base de datos, los médicos sospechan que si el índice de supervivencia de las personas que optan por tratamientos naturales es tan alto (relativamente) es solo porque cuando esas terapias no funcionan, recurren a la medicina convencional.

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Contra lo que cabría pensar, las personas que recurren a tratamientos naturales y alternativos no lo hacen porque no puedan pagarse la medicina convencional. Normalmente son pacientes de clase alta y bastante poder adquisitivo. En Estados Unidos, las terapias alternativas no probadas no reciben ningún tipo de ayuda por parte de la administración o las compañías de seguros. Los que recurren a ellas lo hacen porque pueden permitirse pagarlas en su totalidad. [Journal of the National Cancer Institute vía New Scientist]