Deadpool fue una verdadera bofetada para las películas de superhéroes. Su guión, el amor de Ryan Reynolds por el personaje y la libertad que le dieron a los guionistas para ser tan groseros, explícitos y grotescos como quisieran, dio vida a esta obra maestra. Incluso sus bloopers (tomas falsas) son tan buenos que deberían haber estado en el film.

Sí, he llamado a Deadpool una obra maestra. No porque sea la mejor película de 2016 ni superior a tantas joyas del cine que se estrenaron el mismo año (Arrival, Moonlight, Manchester by the Sea y Nocturnal Animals, por solo mencionar algunas), sino porque demostró que una película de superhéroes dirigida para adultos puede ser aún más exitosa que aquellas para toda la familia.

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Deadpool, en resumen, es una comedia romántica con superhéroes y no una película de superhéroes como tal. Su columna vertebral es el humor, y al igual que en los cómics del personaje este humor es negro, irónico, sarcástico, explícito y muy malhablado.

Las escenas eliminadas y bloopers de la película son otra prueba de ello. Actores como T.J. Miller o el mismo Reynolds tienen diálogos maravillosos y tan desagradables que es imposible no reír con ellos. Ojalá las hubiesen dejado en la película, especialmente el momento en el que Deadpool llama a Coloso un “asqueroso comunista”.

Si no has visto esta película, no sabes qué te estás perdiendo. Deadpool 2 se estrena el 1 de junio de 2018. [vía Geek Tyrant]


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