No será, probablemente, hasta el próximo 23 de enero cuando Samsung aclare oficialmente cuáles fueron las causas de las explosiones y los incendios del Galaxy Note 7. Hasta entonces, una fuente interna ha confirmado a Reuters que el problema no se encontraba en el diseño, como algunos especularon, sino en la batería.

La serie de catástrofes y desdichas de la compañía coreana con el Note 7 no solo ha afectado seriamente a su imagen y sus beneficios en los pasados meses (los primeros incidentes comenzaron en septiembre) sino que además ha provocado que, en algunos países como España, pierda su posición dominante frente a otros ávidos competidores.

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Habrá que esperar, por un lado, al informe oficial para conocer todos los detalles detrás de las explosiones y, por otro, al anuncio del Galaxy S8 el próximo mes de abril. Samsung ha puesto todas sus cartas en un terminal con el que espera volver a ganar el terreno perdido y que se espera cargado de interesantes novedades. [vía Reuters]