Imagen: Everett Historical / Shutterstock

Durante la época del Tercer Reich existieron un gran número de empresas (y empresarios) que vieron como prosperaron sus negocios. Y es que durante el nazismo muchas de las compañías más populares que todos conocemos hoy colaboraron con la Alemania de Hitler bajo un lema: son sólo negocios.

Las hay de Alemania, las más obvias, pero en este selecto grupo de compañías que se enriquecieron mientras Hitler campaba por Europa también las había estadounidenses sin ir más lejos. Mientras sus fuerzas militares luchaban contra el nazismo algunas empresas del país hacían oídos sordos y anteponían sus interés económicos.

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Esta oscura parte del conflicto ha quedado registrada en varios libros. Uno de ellos es El mito de la guerra buena (de Jacques R. Pauwels) quién expone con todo lujo de detalles y una gran documentación el comportamiento que tuvieron muchas de estas grandes empresas norteamericanas en esas fechas. Empresas todas que tras el fin de la guerra mantuvieron el más absoluto de los silencios.

No fueron las únicas, pero probablemente por su dimensión y alcance sí fueron las que más han dado que hablar posteriormente. De todos los casos comenzamos destacando uno, el primero de todos que viene a ser la compañía cuyo slogan es hoy Taste the feeling. Hablamos de Coca-Cola y su producto especialmente ideado para el régimen de Adolf Hitler, la Fanta.

Coca-Cola: Fanta para nazis

Imagen: Anuncio de Fanta en el Holocausto.

La colaboración de la mítica compañía de bebidas no fue directamente con su producto estrella, fue con Fanta específicamente. Y es que durante el conflicto de la WW2 Coca-Cola jugó sus cartas en ambos bandos. Por un lado y de manera oficial apoyaban a las tropas de Estados Unidos. Por el otro, toda una maquinaria por la que mantuvieron una fábrica alemana que exclusivamente lanzaba el producto para los nazis.

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Ocurrió que en el año 1941, la rama alemana de la marca se quedó sin el sirope famoso para el refresco, y como no podía “pedir” ayuda a su rama en Estados Unidos, decidió inventarse una nueva bebida para los alemanes. Sí, crearon un refresco con sabor a frutas bajo el nombre de Fanta y se calcula que sólo en 1943 vendieron allí alrededor de tres millones de cajas.

IBM y la tecnología para computar judíos

Imagen: Modelo de máquina Hollerith. Wikimedia Commons

Posiblemente uno de los casos más “sangrantes” para Estados Unidos. Y es que en plena expansión del Reich el gobierno alemán toma la decisión de comenzar un censo para “ordenar” a la población. Hablamos de una propuesta que perseguía encontrar a los judíos de cada territorio ocupado.

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Y aquí aparece IBM. Su filial alemana sería la encargada de suministrarles a los nazis las máquinas Hollerith, las cuales llevarían a cabo el censo a través de unas tarjetas perforadoras (cada tarjeta asignaba a un ciudadano con identificaciones como la raza o religión). IBM fue posiblemente de las compañías que más se enriqueció… vendiendo unas máquinas que descubrían y realizaban un seguimiento de los judíos.

Porsche: un coche para el pueblo de Hitler

Image: Hitler en el Volkswagen Beetle. Ullstein Bild/The Granger Collection

El ingeniero austríaco Ferdinand Porsche, fundador de las firmas Porsche y Volkswagen, también estuvo más que involucrado en el lucrativo negocio del nazismo. En este caso y tras mantener varias reuniones con Hitler en 1934 llegan a la idea de que hace falta construir un “coche del pueblo” (traducción de Volkswagen). Según explicaría Hitler al ingeniero, él quería que desarrollara un coche que tuviera un diseño aerodinámico, algo parecido a un escarabajo.

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No hace falta adivinar lo que ocurrió después. Hace su aparición el Volkswagen Beetle, quién no sólo fue diseñado para los nazis, sino que su nombre lo propuso nada más y nada menos que el propio Hitler. Durante la época del conflicto se calcula que al menos 4 de cada 5 trabajadores de la planta de producción de Volkswagen eran esclavos. Al parecer, el mismo Ferdinand Porsche llegó a tener enlace directo con la SS para pedir directamente esclavos de Auschwitz.

Kodak y la mano de obra

La conocidísima compañía norteamericana también mantuvo lazos con la Alemania de Hitler. En este y como en la gran mayoría, a través de su filial alemana en la WW2. Al igual que Ferdinand Porsche, la casa tenía acceso para utilizar mano de obra esclava de los campos de concentración.

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¿Por qué? Al parecer Wilhelm Keppler, uno de los principales asesores económicos de Hitler, tenía amistad con los dirigentes de la compañía. Esto produjo que además de la filial alemana, el resto de las europeas también hicieran negocios con el gobierno nazi.

Las cámaras de gas y Bayer (IG Farben)

Imagen: Zyklon B.

Posiblemente estamos ante el caso más famoso de esta lista. El gigante alemán no sólo mantuvo lazos económicos durante el Holocausto, fue mucho más que eso y posiblemente la compañía que más se benefició. En 1925 formaba parte del conglomerado IG Farben hasta que en 1951, tras la Segunda Guerra Mundial, fue disuelto por los Aliados convirtiéndose más tarde en la propia empresa.IG Farben fue la empresa que fabricaba el gas Zyklon B, el mismo que se utilizó en las cámaras de gas de la Alemania de Hitler. No sólo eso, la compañía también ayudó con la financiación a desarrollar los experimentos con los prisioneros en los campos de concentración.

Los trajes nazi de Hugo Boss

Imagen: Hitler con uniforme.

Sí, también estuvo implicado la marca de ropa alemana. En este caso porque el mismo Hugo Boss fue afiliado del partido nazi en 1931. Ese mismo año pasaría a ser miembro patrocinador de los uniformes de las SS, la Juventud Hitleriana, el Cuerpo de Motoristas Nacional-socialistas y otras organizaciones del partido.

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Llegó a tener tanta “demanda” en los años del conflicto que Boss utilizó alrededor de 40 mil prisioneros de guerra para las fábricas. Moriría en 1948 despojado del derecho a voto y de su propia empresa, la cual obviamente sobrevivió a su figura.

Ford y el antisemitismo

Imagen: Ford recibe la medalla a través de oficiales nazis. Rare Historical Photos

El que fuera fundador de la Ford Motor Company y padre de las cadenas de producción modernas en Estados Unidos tenía una gran historial como antisemita declarado. Fue posiblemente el mayor respaldo desde el exterior de la Alemania de Hitler.

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Henry Ford, en cuyo historial tenía un periódico que compró para comenzar una cruzada antijudía, contaba con el propio Hitler como uno de sus “ilustres” admiradores (el propio Hitler lo nombra en Mein Kampf). Muchas de sus teorías antisemitas fueron tristemente llevadas a la realidad por el propio Hitler. En 1938, con 75 años, recibe la medalla nazi como “extranjero distinguido”. Ford convirtió su empresa en el segundo productor de camiones para el ejército alemán.

Siemens y las cámaras de gas

Imagen: Fábrica de Siemens.

La multinacional alemana también contribuyó y sumó dividendos en el Holocausto haciendo uso de prisioneros de los campos de concentración para trabajar en las fábricas y ayudar a construir las cámaras de gas que posteriormente los matarían.

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Desliz o no, en el año 2001 se produce uno de los instantes de mayor insensibilidad. Siemens trata de registrar una nueva marca para sus productos con la palabra Zyklon (mismo nombre utilizado en las cámaras de gas durante el Holocausto). La compañía se vio forzada a renunciar a sus tentativas tras varias denuncias.

Los camiones nazis de General Motors

Imagen: Oficinas de GM en Detroit / Wikimedia Commons

Acabamos con algunas de las compañías más famosas que colaboraron con Hitler con GM. El mayor fabricante de camiones militares del nazismo a través de su filial alemana. Para fabricar esta ingente cantidad de modelos que sirvieron para que Hitler se adentrase con sus tropas en Austria se sirvió de esclavos de los campos de concentración.

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