Foto: Jon Mountjoy / Flickr, bajo licencia Creative Commons

La gran mayoría de animales en peligro de extinción no están en el imaginario colectivo. De vez en cuando, sin embargo, una especie que es algo más que dos nombres poco comunes en latín nos recuerda que somos responsables de una extinción sin precedentes. Hoy esa especie es la jirafa.

El mamífero más alto del planeta y uno de los más populares entre los pequeños de la casa está un paso más cerca de la extinción. Un nuevo informe de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza acaba de actualizar el estatus de las jirafas que han pasado de “Preocupación menor” a “Vulnerable”.

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Ese cambio supone subir un escalón en la lista de especies amenazadas. En los últimos treinta años, la población de jirafas se ha reducido un 38%. De 157.000 individuos hemos pasado a solo 97.000. Pueden parecer muchos, pero Julian Fennessy, de la Sociedad para la Conservación de las jirafas, habla de “extinción silenciosa” y urge a las autoridades a tomar medidas no en países concretos, sino a nivel de todo África. Fennessy es el mismo biólogo que ha propuesto catalogar las jirafas en cuatro subespecies distintas después de analizar su genoma. La clasificación original se remonta al siglo XVIII.

Las razones para que las jirafas estén en peligro no hay que buscarlas muy lejos. La caza furtiva, la degradación de su hábitat natural y los conflictos bélicos están haciendo que estos majestuosos animales tengan cada vez menos oportunidades de salir adelante. [vía Lista roja de la UICN]