El hecho de que Suicide Squad no va a ser el peliculón del año que muchos esperaban comienza a calar tanto entre acérrimos defensores como críticos feroces. Como suele ocurrir después de cada catástrofe, los “por qués” y las explicaciones no tardan mucho en demandarse y en este caso la culpa es, para variar, del pobre Zack Snyder.

No tanto suya como de “el otro” desastre cinematográfico de Warner y DC este año, Batman vs Superman, dirigida por Snyder y con unos resultados un tanto regulares en taquilla que se quedaron, además, lejos de las intenciones del estudio.

Advertisement

Un informe extremadamente detallado publicado en The Hollywood Reporter desgrana el enfado monumental de Kevin Tsujihara, CEO de Warner Bros., tras las críticas feroces a Batman vs Superman, críticas que dieron lugar incluso a memes tan memo-rables (lo he hecho aposta) como el de Sad Affleck:

Las preocupaciones de un CEO también suelen a su vez generar una serie de reacciones en cadena que a menudo entran en conflicto con todavía más decisiones en cadena y, sobre todo, con decisiones subjetivas de carácter creativo, las mismas que David Ayer, director de Suicide Squad, tenía con la película.

Sponsored

Del informe:

Una fuente con conocimiento de los hechos afirma que los ejecutivos de Warner, nerviosos desde el principio, comenzaron a ponerse directamente ansiosos tras las tibias respuestas a Batman vs Superman. “Kevin [Tsujihara, CEO de Warner Bros] estaba realmente enfadado con el daño realizado a la marca”. Una preocupación clave para los ejecutivos de Warner era que Suicide Squad no acababa de entregar ese tono divertido e informal prometido en el teaser trailer. Así, mientras Ayer iba en busca de su visión original para la cinta, más oscura, la Warner comenzó a trabajar en una edición con un montaje diferente con la ayuda de Trailer Park, la compañía que había hecho el teaser.

Nada, en el fondo, demasiado nuevo, el choque entre las intenciones creativas de un director con las de un estudio, regidas a menudos por la intención de maximizar los beneficios. La eterna dicotomía entre libertad creativa y las necesidades del mercado. Prometheus es otro buen ejemplo.

Las diferencias creativas entre ambos montajes pueden apreciarse incluso en el marketing final (superior) más informal, divertido y “pop”, con la versión de Ayer (inferior), más oscura y siniestra.

Las cosas se pusieron serias cuando se crearon dos ediciones con dos montajes diferentes: la primera más oscura y obra de David Ayer, la segunda informal, con más efectos, humor y música pop, más fiel al tráiler inicial. Las dos se emitieron con audiencias de prueba hasta que, para satisfacer a ambas partes, se hizo evidente la necesidad de una solución intermedia: volver a grabar abundantes planos y tomas para que encajasen entre sí con un coste de “millones de dólares”.

Como el estudio se negó a tal solución el resultado final es que ha llegado los cines, un batiburrillo mixto que no cae a un lado y a otro. Explica además una de las críticas que más se leen aquí y allá: la película se siente como dos largometrajes completamente distintos empalmados de mala manera entre sí. Probablemente, si nos atenemos al informe, porque realmente es así. [vía The Hollywood Reporter]