Han pasado siete años desde el desastre en la planta nuclear de Fukushima, y los pueblos más cercanos a la central siguen abandonados. En esas zonas, la naturaleza está reclamando todo, y la escena es una muestra perfecto de cómo se vería la Tierra si los seres humanos desapareciéramos.

Un realizador de Asahi Shimbun se ha adentrado en lo más salvaje de la zona de exclusión para fotografiar el estado actual de las instalaciones. Muchos edificios ya están casi completamente cubiertos de enredaderas, y la vegetación crece por encima de calles, instalaciones deportivas y hasta automóviles.

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El vídeo corresponde a las zonas más cercanas a Fukushima que siguen abandonadas. Los vecinos de algunos de los pueblos que ya se han librado de la contaminación radioactiva están regresando a ellos poco a poco, aunque tienen problemas nuevos, como los jabalíes radioactivos. [vía Asahi Shimbun]