Leyendas urbanas de la tecnología: La Coca-ColaS

Tal día como hoy, 8 de mayo, pero en 1886, un farmacéutico de Atlanta llamado John Pemberton comenzaba a servir en su establecimiento una bebida carbonatada de color oscuro y con un característico sabor a caramelo. Había nacido la Coca-Cola. En sus 127 años de historia la bebida con marca registrada más consumida del planeta ha sido protagonista de no pocos relatos sobre su elaboración, algunos ciertos. Otras no tanto.

La Coca-Cola tiene cocaína

Es cierto, o más bien habría que decir que lo era. El origen de la Coca-Cola era otra bebida, desarrollada también por John Pemberton, llamada literalmente Vino Francés de Coca.

Esta bebida era, a su vez, una imitación de la bebida Vin Mariani elaborada por el Químico francés Ange-François Mariani. El vino de coca no era otra cosa que Burdeos con cocaína, una mezcla que se consideraba tonificante entre las clases altas.

Pemberton alteró la formula y añadió damiana, una planta también llamada Té de México y a la que se le atribuyen propiedades afrodisíacas. También agregó nuez de cola, una semilla de origen tropical rica en cafeína. Con eso y la cocaína, no es de extrañar que el vino de Pemberton fuera estimulante.

Leyendas urbanas de la tecnología: La Coca-ColaS

La Coca-Cola no es otra cosa que la versión no alcohólica del vino de Coca, en la que nuestro químico sustituyó el burdeos por soda. La cocaína, sin embargo, se mantuvo en la fórmula (nada menos que nueve miligramos por vaso) hasta 1903, momento en el que se buscó otra formulación libre del alcaloide ilegal.

Aunque la firma no lo reconoce acogiéndose al secreto de la fórmula, se dice que la Coca-Cola actual sigue teniendo extractos no adictivos de hojas de coca que llegan de Perú, y son procesadas por la empresa Stephan Chemicals en Chicago, bajo estricta supervisión de las autoridades.

La mayor parte del alcaloide fue reemplazado por cafeína. Con el tiempo también se retiró la nuez de cola. En ese año Coca-Cola renunció a los presuntos efectos medicinales de le bebida, que pasó a ser tan solo un refresco.

La fórmula de la Coca-Cola es secreta

Sí y no. Los ingredientes de la Coca-Cola deben ser auditados por las autoridades y por tanto son conocidos y se pueden leer en la etiqueta. Estos ingredientes son: jarabe de fructosa derivado del maíz, agua carbonatada, cafeína, colorante alimentario E-150d que le da el sabor a caramelo, ácido fosfórico o E-338 (regulador de la acidez) y aromas naturales.

La clave está, por supuesto, en esos aromas naturales, que incluyen vainilla, lima, naranja y canela entre otros. La formulación exacta se ha conservado en secreto desde que Pemberton la ideara y, tras pasar por varias cajas fuertes, se mantuvo segura en el Trust Company Bank desde 1925 hasta 2011, fecha en la que se llevó a una caja fuerte en el Museo Coca-Cola en Atlanta.

Leyendas urbanas de la tecnología: La Coca-ColaS

Ese mismo año se dijo que la fórmula había sido descubierta, pero se trataba de una versión escrita por el propio Pemberton en un diario, no la actual. Sea como fuere, existen varias fórmulas diferentes de la bebida. En algunos países se cambia el jarabe de maíz por jarabe de caña. Esa es una de las razones del cambio de sabor que muchos alegan al probar Coca-Cola en otros países. Se dice que sólo dos empleados de la compañía conocen la fórmula y que cada uno sólo conoce la mitad. Es falso. Lo cierto es que sólo un puñado de altos ejecutivos tienen acceso a esa información.

La Coca-Cola es un potente limpiador

Se dice que no hay nada igual para quitar manchas de sangre, que deja los tornillos libres de óxido en un abrir y cerrar de ojos, y que puede hasta disolver un trozo de carne, hueso y nuestros mismísimos dientes. Nos tememos que nada de esto es cierto. No hay ningún estudio que avale estos puntos más allá de lo que aseguran algunas personas y, aunque fuera cierto, no es algo de lo que debamos preocuparnos. El vinagre y el zumo de limón son ambos potentes limpiadores gracias a su acidez y aún así son perfectamente comestibles.

La Coca-Cola tiene un PH similar a la del jugo de limón. Por otra parte también incorpora agua carbonatada, cuya efervescencia se dice que ayuda a limpiar ciertas manchas. Para que la bebida nos dañara los dientes tendríamos que pasar meses con la boca llena del refresco. El jugo de limón tendría un efecto similar.

Mezclas explosivas

La Coca Cola y los caramelos Mentos no son buena combinación. Eso es cierto. La causa, como explicaron en el programa Cazadores de mitos está en la superficie de los caramelos de esta marca, cuyas microperforaciones estimulan una generación explosiva de burbujas al entrar en contacto no sólo con Coca-Cola, sino con cualquier agua carbonatada.

Los pequeños fragmentos de caramelo llamados Peta-Zetas o Pop-Rocks también fueron acusados de ser mortales en combinación con Coca-Cola. No se han registrado muertes causadas por esta combinación. Sea como sea, mezclar una bebida con burbujas con alimentos que producen más burbujas no es una maniobra muy inteligente desde el punto de vista digestivo.

La lista de mezclas letales termina con la mítica leyenda urbana que asegura que la Coca-Cola con Aspirina es una potente droga con efectos narcóticos y afrodisíacos. De nuevo, una leyenda urbana completamente falsa.

Aditivos escalofriantes

Cerramos este repaso a la Coca-Cola en el día de su cumpleaños con los aditivos escalofriantes. La historia de la bebida está plagada de relatos pavorosos sobre ratas que orinan sobre latas de refresco en los almacenes produciendo enfermedades mortales, y empleados malignos que introducen jeringuillas infectadas en las botellas.

La Coca-Cola, como todas las bebidas comerciales, está obligada a pasar estrictos controles sanitarios. En cuanto a la leptospirosis producida por las ratas, no existen casos registrados. Coca-Cola aconseja, muy prudentemente, limpiar las latas de refresco antes de consumirlo. Sobre todo si no sabemos donde han podido estar. Esta precaución es algo tan lógico como lavar la fruta antes de comérnosla.

Coca-Cola y la salud

Eso no quita, por supuesto, que la Coca-Cola sea una bebida azucarada en extremo debido a su alto contenido en jarabe de fructosa. Se dice que una lata de Coca-Cola normal tiene el equivalente a 10 cucharaditas de azúcar (39 gramos).

La cafeína no es el principal responsable del característico 'subidón' que produce beberse un vaso de Coca-Cola. Esa leve sensación de euforia se debe precisamente al aumento súbito de la cantidad de azúcar en el organismo.

La Organización Mundial de la Salud dice que el consumo excesivo de refrescos carbonatados contribuye a la obesidad. Por último, el ácido fosfórico inhibe la absorción de calcio, y el PH de la bebida puede ser agresivo con la mucosa intestinal de personas de estómago sensible.

Como con todo, en el medio está la virtud. Los refrescos carbónicos (sean Coca-Cola o no) son una golosa recompensa para un día caluroso o un almuerzo especial, pero no es bueno convertirlos en un sustituto de los dos litros de agua diarios que recomiendan consumir.

Fotos: AP Images