Si hay algo que puede decirse del LG G Flex es que llama la atención, aunque sea por su curvatura. Más allá de este detalle, las preguntas se nos amontonan. ¿Por qué curvado? ¿Por qué la pantalla es tan mediocre? ¿Por qué debería comprarlo?. Después de usar el teléfono durante varias semanas, sigo sin una respuesta.

¿Qué es?

Es el nuevo smartphone de LG con pantalla curvada de 6 pulgadas. La curva no es sólo un supuesto atractivo de cara a la compra. Es, de hecho, el único. Puede que no tenga una cámara excepcional pero ¡mira qué curva por el amor de Dios!

¿Por qué es importante?

Si hasta ahora la moda predominante era comercializar teléfonos Android con pantallas cada vez más mastodónticas, ahora la nueva moda es curvarlas. Hemos visto muchas curvas en el CES. La mayoría eran de televisores, pero el último grito de marketing también está llegando a los teléfonos. Si la moda ha venido para quedarse o no, es algo que depende del éxito de terminales como el LG G Flex.

Diseño

Para empezar, el LG G Flex es masivo, y cuando decimos masivo no queremos decir grande, ni enorme, sino demasiado grande. Seis pulgadas es un tamaño descomunal para un teléfono, se mire por donde se mire, pero además, la curva añade profundidad a un problema de altura y anchura. Afortunadamente también es flexible, y duradero. Resiste muy bien los intentos por aplanar la pantalla.

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Si le quitamos la curva, el G Flex es como cualquier otro teléfono Android. El diseño frontal recuerda mucho al del Samsung Galaxy S4, y tiene un acabado de plástico brillante similar en la parte posterior. También carece completamente de botones físicos salvo por el de volumen y encendido en la parte trasera. Lleva un rato acostumbrarse a esta posición, pero una vez uno lo consigue es bastante cómodo.

Utilizándolo

Se supone que la curva hace que el sonido de las llamadas sea más nítido al acercar el micrófono a los labios. Esa es la teoría. En la práctica, el sonido del terminal no se ve afectado en absoluto. La diferencia, si la hay, es imperceptible.

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Sostener el G Flex también se hace un poco raro debido a su tamaño. Para ponerlo en contexto, el terminal es más grande y pesado que el Samsung Galaxy Note 3. Uno tiene la sensación de estar hablándole a un cuaderno o a una tabla más que a un teléfono.

La pantalla curvada sí que tiene una ventaja: hace que refleje mucho menos las luces ambientales que una plana. Incluso a pleno sol (de invierno) es posible apreciar la pantalla sin reflejos, algo que resultaba imposible con un smartphone de pantalla plana en el mismo momento y lugar.

Más allá de ese factor antirreflejos, sin embargo, la pantalla no es excesivamente buena. Con una resolución de 1280 x 720, y 245 píxeles por pulgada, la calidad está notablemente por debajo de lo que podemos encontrar en un smartphone de gama alta.

El LG Flex tiene también un cierto "factor de curación". La cubierta no solo ha aguantado semanas de uso intensivo sin funda, sino que incluso ha salido ilesa de varios intentos premeditados de rayarla.

En lo que a software se refiere, el G Flex corre sobre una versión Jelly Bean de Android (la 4.2.2) ya caducada y que nos lleva mágicamente a 2012, no a 2014. El sistema operativo está lastrado, como es habitual en LG, por aplicaciones que no necesitas y que no vas a usar.

Se puede golpear ligeramente el teléfono para sacarlo de su reposo, como ya ocurría en el LG G2, pero al igual que en el G2, esa característica no funciona siempre con la misma precisión. Los botones de atrás, home y menú están presentes, pero la modificación de LG ha tenido a bien cargarse la opción multitarea de Android en favor de una serie de gestos integrados por la coreana, como mover una aplicación con tres dedos para guardar. No funciona bien.

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El terminal también integra LG Voice Mate, una plataforma de reconocimiento de voz bastante poco digna de confianza. Nada que ver con la precisión de Google Now.

Llegados hasta aquí, el G Flex tiene un nivel de potencia bastante satisfactorio gracias a su procesador Qualcomm Snapdragon 800. No se nota retraso alguno ni en juegos ni en aplicaciones. En cuanto a la cámara, estamos ante un sensor de 13 megapíxeles. Es lo bastante rápida y lo bastante buena como para no desmerecer, pero no está por encima de las mejores cámaras Android.

Donde el Flex brilla con luz propia es en su autonomía, lo que tiene cierto sentido a tenor de su pantalla, que no es tan glotona como una tope de gama, y al enorme tamaño en el que albergar una batería de 3.500 mAh. La batería es la misma, de hecho, que la del Motorola Droid Maxx, y dura dos días completos con una sola carga y un uso normal.

Nos gusta

El LG G Flex es más cómodo de llevar en el bolsillo que otros tabletófonos precisamente por su curvatura. La autonomía es estupenda, y la curvatura de la pantalla prácticamente elimina o minimiza los reflejos, lo que lo hace muy cómodo de usar a pleno sol.

No nos gusta

Es demasiado grande. Por otra parte, la localización de los botones físicos en la parte posterior dista mucho de ser perfecta, sobre todo en un terminal de este tamaño.

La pantalla, por su parte, no está a la altura. Llega un momento en el que el ojo ya no es capaz de diferenciar entre una pantalla muy buena, y otra mejor, pero el G Flex se encuentra claramente por debajo de ese nivel.

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Además, no es un terminal barato. En Estados Unidos el LG G Flex cuesta en torno a 300 dólares en contrato con AT&T, o 672 dólares libre con T-Mobile. El terminal llegará a Europa en Febrero a un precio aún por confirmar. A España aterrizará a finales de Febero/principios de Marzo, y se espera que cueste sobre 650 euros. El Nexus 5, en comparación, es mucho mejor teléfono y a menor precio.

¿Me lo compro?

No. La única razón que parece justificar la existencia del LG G Flex es esa idea tan de marketing de que la gente compra un nuevo producto si se le añade algo nuevo, aunque sea algo tan poco relevante como una curva.

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No me malinterpretéis. No es que el LG G Flex sea malo de solemnidad. Hace su trabajo con eficiencia y, salvo por las aplicaciones de bloatware que lleva, y por el hecho de que es tan grande que resulta complicado de sostener, hace aquello para lo que fue creado. Simplemente dista mucho de ser extraordinario y sus características no justifican su precio.

Características del LG G Flex

  • SO: Android 4.2.2 (Jelly Bean)
  • CPU: 2.26 GHz quad-core Snapdragon 800
  • Pantalla: 6-pulgadas 1280 x 720 OLED curvado, Real RGB, 245 ppi
  • Memoria RAM: 2GB
  • Almacenamiento: 32GB
  • Cámaras: 13 MP / 2.1 MP
  • Batería: 3500 mAh Li-Po (3400 en la versión T-Mobile)
  • Dimensiones: 160,2 x 81,5 x 7,8/8,6 milímetros
  • Peso: 175,7 gramos
  • Precio: 300 dólares con contrato en EE.UU. / en torno a 650 euros libre en Europa (precio aún por confirmar).

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