Las impresoras 3D caminan ahora mismo en esa delicada línea entre realidad y hype. Hoy en día ya se puede fabricar casi cualquier cosa con ellas, desde armas a edificios, pero aún está por ver su impacto real en unos años. Una pequeña compañía quiere ahora ir un paso más allá: dejarnos diseñar nuestras propias gafas de sol cuyas monturas se adaptarán exactamente a la anatomía de nuestra cara. Por aquí ya vende los primeros modelos.

La empresa, llamada Protos y con sede en San Francisco, comenzó a operar a finales de 2011 y ya tiene varios modelos a la venta cuyas monturas están diseñadas por completo con impresoras 3D. Eso les permite crear formas y diseños que no se pueden encontrar fácilmente, como unas gafas con monturas pixeladas. Eso sí, de momento salen caras: desde 180 dólares más unos 100 dólares de gastos de envío dependiendo de la parte del mundo en la que te encuentres.

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El siguiente paso, sin embargo, y hacia el que camina buena parte de la industria de productos de consumo, es dejar al cliente escoger su diseño en base a la anatomía concreta de su cara. Protos aún no tiene una plataforma tecnológica creada, para ello, pero asegura que muy pronto estará lista.

Imagina las posibilidades: te haces una foto con el móvil, un software mide las proporciones de tu cara, metes online esos datos, ajustas las medidas de la montura, creas o escoges el diseño y las encargas a una compañía como Protos. En unos días, las recibes en casa... o, si tienes una impresora 3D, te las haces tú mismo. ¿El futuro? Eso parece. [Protos]