Imagen: Juniper y Moose. Fotografía cedida para la entrevista.

Tener un zorro como mascota ya no es una práctica tan extraña. Empiezan a aparecer zorros domesticados por Internet y tal vez pienses que igual es una buena idea tener uno en casa. No es que sea imposible, pero conviene conocer a fondo las consecuencias.

Primero, no todos los zorros se pueden domesticar. Se domestican los “mansos”: los que descienden de los criados para usar su piel. Estos, debido a la interacción durante los últimos decenios, tienen más de 4000 diferencias genéticas con los salvajes.

Digamos que la domesticación no era la intención original pero, después de varias generaciones de confiar, se volvieron menos tímidos. No lo suficiente como para ser fáciles de mascotas, pero sí demasiado como para ser salvajes. Se consideran “no liberables” porque su dependencia y falta de miedo los hace inadecuados para vivir en la naturaleza. Están en medio, donde no son ninguna de las dos cosas. Diciéndolo sin rodeos: los hicimos dependientes, y ahora no hay marcha atrás.

Cómo se comportan en realidad

Por otra parte, puede que hayas visto fotos de zorros salvajes totalmente pacíficos acostados en el pasto. Esa imagen es falsa y hace daño creando una errónea expectativa. Están tomadas de lejos, normalmente frente a humanos la actitud es bien distinta.

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La mayor parte de la supervivencia de un zorro consiste en su capacidad para estar siempre alerta y listo para atacar. Esto lo sabe Eric Mason, quien vive actualmente en Arkansas y es uno de los dueños de zorro más visibles de Internet. Su zorro rojo, llamado Ron, fue un claro ejemplo del comportamiento general de un zorro “domesticado en su hábitat” y fue protagonista de cientos de videos en Internet. Ron falleció de forma natural en 2016 y ahora podemos ver en el mismo canal a Asriel, que está en adaptación todavía.

Según afirma Eric: “Un zorro como mascota no es para todo el mundo; es difícil y desafiante y requiere mucho sacrificio de tu parte. Son intrínsecamente salvajes, muestran características físicas similares a los gatos y los perros, pero no hay que confundirse, no se comportarán como ninguno de estos”.

De hecho, los zorros no siempre se llevan bien con los perros y desde luego no se llevan bien con los gatos. No se llevan bien, en realidad, con casi ninguna otra especie directamente. Esto es porque instintivamente tienen un lenguaje corporal tremendamente diferente —muy enérgico y agresivo, ansioso, explosivo al ruido...— y eso causa confusión en otros animales que habitualmente reniegan totalmente de estar cerca de ellos.

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Sin embargo, existe un ejemplo que contradice a la norma y demuestra que se puede. Juniper, un zorro perteneciente a Jessica, criadora de todo tipo de animales exóticos, ha conseguido vivir con otros animales: convive con Moose, un perro, y Fig, otro zorro bebé.

Se da el caso de que Juniper es hembra y Moose es macho, ella es joven y el perro maduro, y además fue introducida desde muy pequeña. Aún así, de todas formas, resulta un hito en la domesticación que es posible lograr en un zorro. Jessica considera que tener un zorro no es fácil, que hay que “respetar su personalidad salvaje”, pero que con todo puede convivir con otras especies.

 Juniper y Moose. Fotografía cedida para la entrevista.

Qué se puede esperar al vivir con un zorro

“Tus zorros nunca asumirán el estar en casa mucho tiempo. Necesitan su propio espacio para poder hacer cosas de zorro”, comenta Jessica. Lo más probable es que destruyan tu suelo intentando salir y, si tienen que destrozar todo lo destrozable para hacerlo, lo harán. “También confunden las mantas blancas con nieve”, las arañan pensando que pueden excavar en ellas así que es posible que empiecen por todo lo blanco.

Imagen: el arte de Juniper.

De todas formas, tampoco conviene mantenerlo en interiores todo el tiempo: “Los zorros tienen un olor muy fuerte”, afirma Jessica. Su orina y heces tiene un contenido en amoniaco más alto de lo acostumbrado en otras mascotas, mil veces peor que un gato, y a su vez marcan todas las cosas que piensan que son suyas —incluso más enérgicamente que un perro—. Así que “tener un zorro significa tener casi todo lo que este posea con un olor horrible”.

Por último, lo de que no son buenas mascotas “convencionales” es especialmente cierto en interiores. “Los zorros cavan por muchas razones: para enterrar comida, para entretenerse, para construir madrigueras... A Juniper le gusta cavar en el colchón y en la alfombra, una vez encontramos un filete entero enterrado bajo nuestra alfombra. Había arrancado el suelo y había escondido allí su despensa de emergencia”.

Los zorros también aman masticar: “A la mayoría de los zorros que he visto les encanta masticar todo. Juniper ama personalmente la tela. Cualquier tejido vale: camisas, sostenes, mantas, el sofá, mi par de calcetines favorito...”

Imagen: Juniper.

Si tienes visitas, por lo general, la primera exposición consistirá en un concierto de ruidos fuertes. Los zorros “gritan” a los desconocidos para tratar de ser aterradores y asustarlos.

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Así pues, la domesticación no va a aplicar para todos los humanos, se unen estrechamente con sólo una o dos personas y tratan como enemigos a todos los demás. Y muerden, y bastante, cuando intentas forzarlos a conocerte, estás cerca de algo que encuentran valioso, cuando están escondidos, cuando están en celo… “los zorros son animales extremadamente malhumorados”. De hecho, hasta a menudo se pasan mordiendo cuando es de broma.

En cuanto a la comida, necesitan una dieta especial mayoritariamente de carnívoro. “Deben ser alimentados con carnes crudas y huesos”. También necesitan taurina —se encuentra en los tejidos animales—, o pueden quedarse ciegos e incluso morir. Por supuesto, darles comida para perros y gatos no funciona.

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Si, con todo, aún quieres tener un zorro, lo primero es averiguar si son legales en tu estado o en tu país. Por ejemplo, en Estados Unidos, para cruzar líneas de estado con un zorro es necesario llamar al Departamento de Recursos Naturales de cada estado para obtener la autorización, pero hay tiendas de crianza en abundancia que te los venden si la obtienes. En otros países generalmente hay que importar.

También, por supuesto, antes de tener uno se te recomienda estudiar muchísimo sobre ellos, en alguna comunidad de entendidos pueden ayudarte. Recuerda, no tengas un zorro a no ser que puedas convivir con todo lo que supone. Y, por último, ármate de paciencia y cariño con él.