Foto: Nortwestern University

No es la primera vez que vemos a los médicos diseñar órganos impresos en 3D. Esta vez, sin embargo, no solo han logrado crear una réplica funcional de un órgano, sino que la han implantado en un animal y han logrado que funcione como uno natural.

El órgano es un ovario de ratón, y aunque aún es pronto para cantar victoria, abre la puerta a futuros tratamientos contra la infertilidad en algunos casos.

El estudio, que acaba de publicarse en la revista Nature, desgrana como ha sido posible el hito. El primer obstáculo era la creación del propio ovario artificial. Los órganos impresos en 3D deben ser de un tejido blando y compatible con los seres vivos, pero al mismo tiempo debe ser lo bastante estable como para que no sufra daños durante la cirugía necesaria para su implantación.

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Los primeros ovarios impresos en 3D se elaboraron a partir de un biogel acuoso, pero era demasiado inestable. La siguiente generación se ha fabricado usando varias capas de colágeno, y la elección ha resultado ser un éxito. El ovario ha sido cargado con óvulos inmaduros de ratón y se ha implantado con éxito, restaurando la función reproductiva en una hembra de ratón estéril. El animal no solo ha podido ovular de manera normal, sino que ha concebido y ha alumbrado una camada de crías sanas.

La mala noticia es que aún es pronto para realizar el mismo procedimiento en humanos. El ovario humano es un órgano mucho más complejo, con una estructura diferente y folículos mucho más grandes. No obstante, es un comienzo prometedor para un futuro en el que los respuestos de nuestro organismo se impriman en una máquina [Nature vía The Verge]