En 1909, el paleontólogo estadounidense Charles Walcott encontró los restos de una criatura única en el suroeste de Canadá. Se trataba de un pequeño gusano con espinas, pero su fisonomía ha sido un misterio para los paleobiólogos hasta hoy. Su correcta caracterización ha revelado de paso un error de bulto que llevaba en vigor desde los 70.

El Hallucigenia recibió su nombre mucho después, gracias al trabajo del paleontóligo británico Simon Conway Morris. En los 70, un científico neoyorquino llamado Stephen Jay Gould utilizó las taxonomías de Morris para tratar de probar sus propias teorías acerca de que la evolución era un proceso caótico que no seguía ningún patrón. El gusano Hallucigenia era especialmente indicado para apoyar las teorías de Gould.

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Lamentablemente, ambos científicos cometieron un error de bulto. El único fósil de Hallucigenia mostraba una mancha oscura que los investigadores creyeron que era la cabeza del animal. Además, asumieron que este pequeño gusano caminaba sobre una especie de espinas y tenía una s protuberancias como tubos flexibles en la espalda.

La realidad es que el fósil estaba al revés. Las espinas están sobre su lomo y eran un simple mecanismo de defensa. Lo que Morris y Gould creían que eran tubos para respirar o alimentarse, en realidad eran las patas del animal. En cuanto a la cabeza, se trataba de una acumulación informe de fluidos y vísceras que posiblemente escaparon del animal cuando quedó atrapado en los sedimentos.

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Más de 100 años después de su descubrimiento y 40 desde que lo caracterizaran mal, el Hallucigenia por fin recupera la cabeza, literalmente. Un grupo de paleobiólogos de las Universidades de Cambridge y Toronto han determinado ya con exactitud el aspecto de este gusano gracias al análisis de nuevos restos fósiles mediante microscopio electrónico.

El aspecto del Hallucigenia no mejora mucho en cuanto a rareza. Su cabeza tubular presenta dos pequeños ojos y una boca redondeada llena de colmillos afilados como agujas, Una serie de tentáculos probablemente le servían para ayudarse a atrapar alimento o a sujetarse. Los investigadores han elaborado una animación 3D con el aspecto, ahora sí completo de este gusano que vivió hace más de 508 millones de años.

¿Por qué tanto alboroto por un gusano? La razón es el período en el que vivió. El Hallucigenia pertenece a un período conocido com la Explosión Cámbrica. En esas fechas asomaron en nuestro planeta los primeros animales y, en muy poco tiempo, se diversificaron en la multitud de familias y especies que han evolucionado hasta nuestros días. Este pequeño gusano de apenas tres centímetros es lo más cercano que hemos encontrado al padre de todos los ecdisozoos, una amplia familia que hoy incluye desde los gusanos hasta los escorpiones. Todo un eslabón perdido a su pequeña manera. [Nature vía Science]

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