Sí, existe un concurso que elige cada año la mejor ilusión sensorial, y los organizadores acaban de hacer públicos los 10 finalistas de 2016. Se trata de 10 vídeos de solo un minuto con diferentes ilusiones sensoriales (la mayoría ópticas) y ninguno de ellos está manipulado digitalmente.

Los premios están organizados por la Sociedad para la Correlación Neural, una organización sin ánimo de lucro que busca la divulgación científica en torno a la percepción y el conocimiento. El concurso a la mejor ilusión del año es probablemente el más lúdico de los eventos que organizan, pero también incluyen conferencias y publicación de estudios científicos. Estas son las 10 ilusiones:

Integración de movimiento: nuevos trucos para un perro viejo

Mathew T. Harrison and Gideon P. Caplovitz. Universidad de Nevada. EE.UU.

Los pequeños puntos formados por un patrón de líneas de este vídeo no se mueven. Solo sus líneas lo hacen (de un lado a otro). Sine embargo, el cerebro interpreta un movimiento de todo el conjunto. Haz pausa en el vídeo y verás como los puntos vuelven a su localización, de la que nunca se han movido en realidad.

Ilusión de los cilindros ambiguos

Kokichi Sugihara. Universidad Meiji, Japón.

No, por mucho que os empeñéis, no hay CGI en este vídeo, solo nuestra incapacidad para determinar la sección de estos cilindros debido a la perspectiva de la imagen. El espejo ayuda a confundirnos aún más. En realidad no son cilindros ni rombos. La forma auténtica, a medio camino entre una y otra, puede verse brevemente cuando los giran.

Zoótropo de silueta

Christine Veras. Universidad Tecnológica de Nanyang, Singapur.

Esta ilusión basada en los populares zoótropos de la era victoriana y precursores del cine combina dos ilusiones al girar. Por una parte los pájaros vuelan en dirección contraria a la que tienen parados. Por otra, parece que están dentro del cilindro cuando en realidad están por fuera.

Atrapado en una burbuja

Mark Vergeer, Stuart Anstis and Rob van Lier. Universidad de Leuven (Bélgica) Radboud (Países Bajos) y San Diego (EE.UU.)

Cuatro burbujas de diferentes tamaños y cuatro discos con colores concéntricos. Al alternarlos a mucha velocidad, el cerebro selecciona los colores correspondientes a cada diámetro y colorea las burbujas con el tono correspondiente.

Una nueva ilusión para el codo

Peter Brugger y Rebekka Meier. Hospital Universitario de Zurich. Suiza.

Esta ilusión del tacto puedes hacerla tú mismo en casa. Pídele a alguien que extienda el antebrazo hacia arriba y cierre los ojos. A continuación, desliza el dedo suave y lentamente por el antebrazo y pídele que diga: “¡Alto!” cuando sienta que has llegado a la parte interna del codo. La mayor parte de las veces todos dicen “¡Alto!” antes de que el dedo llegue a esa parte. La razón es un margen de error de anticipación en los receptores nerviosos de la piel. El efecto es mayor en el brazo contrario a nuestro brazo diestro y más acusado en hombres que en mujeres porque la sensibilidad cutánea de estas es superior.

Ilusión de los cantantes de Dalesman

Mike Pickard and Gurpreet Singh. Universidad de Sunderland, Reino Unido.

Las letras parecen moverse arriba y abajo, pero en realidad no lo hacen. Lo único que ocurre es que se cambia la luminosidad de los bordes de la letra. el cerebro hace el resto.

Control remoto

Arthur G. Shapiro. Universidad Americana. EE.UU.

Dos rectángulos que parpadean entre otros dos que no lo hacen. La distancia o el tamaño de estos últimos hace que percibamos que el parpadeo es asíncrono cuando en realidad nunca deja de suceder al mismo tiempo.

Ilusión del dedo encogido

Vebjørn Ekroll, Bilge Sayim, Ruth Van der Hallen y Johan Wagemans. Universidad de Leuven, Bélgica.

Contemplada desde la perspectiva adecuada, media esfera parece una esfera completa. Si ponemos media pelota sobre el dedo, el cerebro tiende a interpretar que es una pelota entera, creando la ilusión de que nuestro dedo es más corto.

Millusión

Sylvia Wenmackers. Universidad de Leuven, Bélgica.

Esta ilusión es una variante de la clásica bailarina girando que circula por Internet, pero con generadores eólicos. Al ver solo las siluetas, el cerebro percibe mal el movimiento.

Luces y sombras de la visión

Jose-Manuel Alonso. Universidad Estatal de Nueva York. EE.UU.

La percepción de la luz ( y del contraste) depende completamente de la luminosidad del entorno. Los píxeles de las dos imágenes de la cara (una con los píxeles más luminosos pasados a gris, y la otra con los más oscuros) tienen la misma luminosidad, pero nuestro cerebro os percibe de manera diferente.

[vía Sociedad para la Correlación Neural]


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