Yuri Arcurs / Shutterstock

Si piensas en las peores maneras de morir seguramente se te venga a la mente un incendio, un ahogamiento o una lesión muy dolorosa. Pero la estadística nos dice que probablemente moriremos de problemas circulatorios, cáncer o una afección respiratoria. ¿Cuál sería, entonces, la mejor manera de morir?

Un equipo de investigadores médicos de la Universidad de California en San Diego ha revisado 32 estudios académicos que abordan el tema desde el punto de vista del paciente, su familia y los profesionales de la salud. El resultado es una lista de elementos que aparecen frecuentemente al intentar definir una “buena muerte”, y que no sólo tienen que ver con el proceso de muerte.

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El artículo ha salido publicado en la revista The American Journal of Geriatric Psychiatry. Estos son los 11 elementos que contribuyen al bienestar de una persona al final de su vida, según la recopilación de los autores:

  1. Preferir un proceso de muerte específico
  2. Morir en un estado libre de dolor
  3. Tener bienestar emocional
  4. Sentirse realizado
  5. Preferir un tratamiento específico
  6. Tener una muerte digna
  7. Morir en presencia de la familia
  8. Tener calidad de vida
  9. Tener una buena relación con los profesionales de la salud
  10. Morir en paz con la religión o la espiritualidad
  11. Otras preocupaciones existenciales o psicosociales

El paciente, la familia y los profesionales de la salud coinciden en la importancia de los primeros tres elementos: la preferencia de un proceso de muerte (aparece en un 94% de los estudios), la muerte sin dolor (en un 81%) y el bienestar emocional (en un 64%). Sin embargo, discrepan en los indicadores centrales: las familias mencionan el sentirse realizado (80%), la calidad de vida (70%), la dignidad (70%) y la presencia de la familia (70%) con más frecuencia que el paciente (que lo hace en un 33-55% de los informes). En cambio, el paciente menciona más a menudo la religión y la espiritualidad (65 vs. 50%).

“A la gente no le gusta hablar de la muerte en detalle, pero deberíamos. Es importante exponer con honestidad y transparencia qué tipo de muerte prefiere cada uno de nosotros”, explica el doctor Dilip Jesteel, autor principal del estudio, en referencia al primer elemento. Pero el artículo no pretende enumerar los logros que deben ser desbloqueados para tener una muerte más agradable, sino dar unas directrices sobre las consideraciones generales por las deberían pasar estos tres grupos de personas cuando alguien se acerca a su muerte.

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“Debe darse el diálogo entre todos los grupos —concluyen los autores— para asegurar una buena muerte desde el punto de vista más crítico: el del paciente”.

[The American Journal of Geriatric Psychiatry vía Motherboard]