La siniestralidad en carretera llevaba 40 años descendiendo en Estados Unidos. Sin embargo, en los últimos seis meses ha experimentado un pico completamente inaudito. La Administración Nacional de Seguridad en Carretera no duda en señalar un culpable: las aplicaciones móviles.

Mark R. Rosekind, jefe de la administración, habla de crisis que “necesita medidas urgentes” y no es para menos. En los primeros seis meses de 2016, el número de muertes en carretera relacionadas con accidentes de tráfico en Estados Unidos se ha disparado a 17.775. Supone una subida del 10,4% respecto a 2015, y devuelve la cifra a unos niveles que no se conocían desde hace 50 años.

No hay cifras concretas sobre cuántas de estas muertes se deben directamente al uso de aplicaciones móviles, pero los casos en los que se confirma que el conductor estaba usando el móvil al volante se acumulan. Un accidentes mortal en Georgia, por ejemplo, sucedió mientras el conductor usaba Snapchat a más de 160 Km/h.

Rosekind cree que las nuevas tecnologías que facilitan el uso del smartphone dentro del coche, como las conexiones WiFi internas, y algunas aplicaciones nuevas, se están convirtiendo en una fuente creciente de distracciones. La industria trata de paliar estas distracciones mediante sistemas de reconocimiento de voz, pero diferentes estudios confirman que tener las manos libres no implica necesariamente que la cabeza esté libre de distracciones. En algunos casos como los asistentes de voz es incluso más peligroso.

Entre las soluciones que se barajan está, por un lado, reforzar la aplicación de sanciones por usar el móvil al volante, pero no siempre es fácil determinar si realmente se estaba usando. Parte de la solución vendrá también de la mano de los coches autónomos, pero la legislación actual aún tiene que permitir que circulen en carretera. Ambas cosas no avanzarán hasta que Trump no decida quién será su nuevo secretario de transporte. [vía The New York Times]