Dos tilacinos en cautividad, poco antes de su extinción. Foto: Wikipedia

En 1936, el último ejemplar de tigre de Tasmania murió en el zooólogico de Hobart. La caza indiscriminada fue la puntilla para una rara especie de depredadores marsupiales que ya estaba tocada de muerte. Un nuevo estudio de ADN ha revelado cuál fue la causa definitiva de su desaparición: la sequía.

En los años inmediatamente anteriores a su desaparición, el tigre de Tasmania, lobo marsupial o tilacino (Thylacinus cynocephalus) solo sobrevivía en la isla que le dio su nombre, pero siglos atrás su población se extendía por todo el continente australiano. Durante décadas se pensó que su extinción la provocó el ser humano de dos maneras. Por un lado debido a la caza directa por parte de loa aborígenes australianos. Por otro introduciendo los perros salvajes o dingos.

Sin embargo, ninguna de estas dos explicaciones es completamente satisfactoria. Los dingos no llegaron a Tasmania, y la presión de la caza por parte de los aborígenes no explica por sí sola su desaparición de todo el continente. La extinción del tigre de Tasmania es tan misteriosa que hay personas que creen que aún quedan ejemplares ocultos en zonas recónditas del continente.

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Un nuevo estudio publicado en la revista Journal of Biogeography revela la auténtica causa de la extinción de este curioso animal. Fue el Niño. El fenómeno meteorológico cíclico que causa cambios a nivel global en varias zonas del planeta provocó años de intensa sequía que redujeron hasta niveles críticos el hábitat en el que se movía la especie.

Los análisis de 51 muestras de ADN provenientes de huesos de tigres de Tasmania no dejan lugar a dudas, la extinción fue rápida, con una reducción drástica en el número de ejemplares y un daño grave a su variedad genética que coincide con los registros fósiles de períodos de sequía.

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El destino de los tigres de Tasmania se selló hace alrededor de 3.500 años. El ser humano solo se encargó de rematar una extinción que llevaba siglos fraguándose a nivel genético. Hoy ya solo nos quedan imágenes en blanco y negro y un puñado de vídeos de aquel poderoso depredador similar a un lobo. [vía Phys.org]