Ilustración de un agujero negro supermasivo en la Vía Láctea. Nrao

En los últimos días un grupo de astrónomos apenas ha dormido. Se han dedicado a observar la inmensidad y el abismo del espacio con el único fin de capturar un fenómeno histórico que podría cambiar la física para siempre: la primera foto de ese sumidero gravitacional que llamamos agujero negro.

Para ser más precisos, la búsqueda de este grupo de científicos se centra en el retrato de esa misteriosa región que rodea el agujero negro, aquella que denominamos el horizonte de sucesos (o de eventos) en relatividad general.

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Cuando hablamos de ella nos referimos al límite más allá del cual nada, ni si quiera la luz, puede escapar debido a la tracción de un campo gravitatorio extremadamente intenso. Esto se debe a que, teóricamente, la velocidad de escape necesaria para alejarse del horizonte coincide con la velocidad de la luz.

Por tanto y de tener éxito el trabajo de los astrónomos, podríamos estar muy cerca de observar el borde de un agujero negro evasivo, lo que nos permitiría ver si los fundamentos de la relatividad general se mantienen firmes bajo algunas condiciones bastante extremas.

La mala noticia es que, sea cual sea el resultado, tenemos una larga espera por delante antes de saber si esa red mundial de telescopios fue capaz de capturar la imagen o no.

Proceso para capturar la imagen de un agujero negro

Simulación de un agujero negro con una masa de diez soles, a una distancia de 600 kilómetros, con la vía láctea al fondo. Wikimedia Commons

Tal y como cuentan los astrónomos, después de estos cinco días ahora necesitan obtener los datos de las 1.024 unidades de disco duro de los centros de procesamiento del Event Horizon Telescope y del Max Planck Institute. Solo así comenzarán a estudiarlos, un proceso por el que se calcula que podríamos tener alguna respuesta en algún momento del 2018. Según explica el astrónomo Heino Falcke a National Geographic:

Incluso sin ver los datos, cualquier observación tangible de agujeros negros finalmente nos llevará de un objeto mítico a algo concreto que podemos estudiar. Incluso si las primeras imágenes siguen siendo malas, ya podemos probar por primera vez algunas predicciones básicas de la teoría de la gravedad de Einstein en el ambiente extremo de un agujero negro.

La red del Event Horizon Telescope se concentró en dos agujeros negros supermasivos: una bestia tan grande como cuatro millones de soles llamada Sagitario A, una que se encuentra en el corazón de nuestra galaxia de la Vía Láctea, y un agujero negro en el núcleo de la galaxia cercana M87 .

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El problema con los agujeros negros y la razón de que no exista una sola fotografía de ellos tiene mucho que ver con su nombre. Son muy oscuros y masivos, tanto, que consumen irreversiblemente todo lo que cruza su horizonte de eventos, incluyendo la luz, lo que hace imposible fotografiarlo incluso con los telescopios más potentes.

Simulación de lente gravitacional por un agujero negro que distorsiona la imagen de una galaxia en el fondo. Wikimedia Commons

Esta es la razón que ha llevado a este grupo de astrónomos a unirse. En lugar de un único telescopio han utilizado una red de radiotelescopios ubicados a lo largo del planeta. Esto, en términos de interferometría, significa que todos juntos combinados podrían alcanzar unas resoluciones lo suficientemente potentes como para imaginar el horizonte de eventos del agujero negro.

La última de las observaciones terminó el 11 de abril. Allí estaba Vincent Fish, uno de los astrónomos que había estado de guardia desde el MIT Haystack Observatory en Westford, Massachusetts. El hombre ha explicado a National Geographic que presentía que “algo bueno se acerca”.

No deja de ser un presentimiento, pero como afirma el propio Fish, llegar hasta ese momento les ha llevado años de planificación y cooperación entre los socios internacionales en observatorios que se extienden desde la montaña más alta de Hawai hasta el terreno helado del Polo Sur.

Una red conectada de ocho observatorios que ha creado un telescopio virtual gigantesco en el planeta. Uno que puede ser histórico revelándonos la primera imagen de ese fenómeno tan difícil de revelarse. [National Geographic]