Tráfico en una calle de Tokio. Foto: tokyoform / Flickr, bajo licencia Creative Commons.

Si renuncias para siempre a tu permiso de conducir y lo entregas a la policía, tendrás sustanciosos descuentos en cientos de restaurantes, tiendas o peluquerías de la prefectura de Aichi, en Japón. El matiz es que para acogerte a la oferta debes tener más de 75 años.

La oferta es la solución que el gobierno de Aichi ha encontrado a un problema más grave de lo que parece a primera vista: los mayores al volante. En los últimos 10 años, el número de accidentes de tráfico en Japón ha ido descendiendo salvo por un segmento de edad que no hace más que sibir y que no es el de los más jóvenes. Son los mayores de 75 años.

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El número de siniestros protagonizados por mayores al volante ha pasado del 7,4 al 12,8%. Detrás del problema está el envejecimiento galopante de la población. En 2005 había 2,4 millones de personas mayores de 75 años con permiso de conducir. Hoy son 4,8 millones.

La edad no perdona y aunque pasen el test psicotécnico, los despistes al volante son frecuentes entre los conductores demasiado veteranos. En noviembre, una conductora de 83 años confundió el acelerador con el freno y atropelló fatalmente a dos personas. Un poco antes, en octubre, un camionero de 87 años atropelló a un grupo de niños en un paso de peatones. Son solo dos ejemplos de un problema cada vez más frecuente al que la administración japonesa quiere poner coto cuanto antes.

La medida de ofrecer descuentos, de hecho, está funcionando muy bien. Hasta la fecha ya se han suscrito a la iniciativa 12.000 conductores de la prefectura de Aichi. Es de esperar que otras regiones de Japón le sigan pronto. En Tokyo, de hecho, ya han empezado. Las ofertas incluyen descuentos en restaurantes de ramen, taxis, farmacias, peluquerías y algunas tiendas.

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Para el año 2060, y si no cambia la tendencia demográfica, el 40% de la población de Japón será mayor de 65 años. Quizá para entonces haya que tomar otras medidas porque las tiendas no van a dar abasto a hacer descuentos. [vía The Guardian]