Uber ha anunciado hoy que echa el cierre en España, al menos temporalmente. Después de que la justicia ordenase el cierre inmediato de la compañía la semana pasada, pocas opciones le quedaban. El debate Uber vs taxistas sigue abierto, pero hay algo evidente: Uber se ha buscado a pulso el cierre a golpe de errores garrafales.

En la escalada de acontecimientos, Uber ha cometido una serie de errores que han desembocado en la situación actual:

Innovación sin control no sirve de nada

La disrupciones, sin una estrategia adecuada, acaban por perjudicarse a sí mismas. Dicho de otra forma: es entrar como un elefante en una cacharrería. Como bien matizan algunos: "Defiendo el cierre de Uber y defiendo que debe ser legal en España". El modelo que plantea Uber no sólo es bueno, es el futuro, un futuro que llegará antes o después. Pero por innovador y disruptivo que ese modelo sea tiene que llegar haciendo acogiéndose a la ley de cada país y, si eso no es posible, dar los pasos necesarios hasta que lo sea. El fallo aquí, quizá, fue ir demasiado rápido en la dirección correcta. Aún falta mucho por hacer.

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Le hemos preguntado directamente al jefe de Uber en España, Carles Lloret. ¿Cree que se han equivocado?:

Nuestro CEO, Travis Kalanick, ya lo dijo: es posible que se hayan tomado decisiones que hayan dado la imagen de ser una empresa que no resepta el status quo o que no es lo suficientemente humilde como para respetar las leyes locales. Pero eso es el pasado. A mí lo que me parece que lo interesante es lo que pasa ahora y a partir de ahora: creo que hemos demostrado, hoy más que nunca, que estamos dispuestos a cumplir con la ley.

Los taxistas no son tu enemigo

Los problemas de los taxistas no se han resuelto mágicamente. Es curioso, y hasta irónico, como Twitter y otras redes se han llenado de mensajes de taxistas eufóricos proclamando victoria. No es así. Es, como mucho, una victoria importante en una larga guerra. Puede que Uber desaparezca incluso, pero lo que no va a desaparecer es la idea de Uber, ni su modelo. Si no son ellos, otros vendrán después. El sector del taxi lo conforma un monopolio oxidado y grotesco donde ciertos cambios pueden beneficiar a muchos, empezando por los propios taxistas.

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¿Por qué Uber no se ha acercado de otra forma al gremio de taxistas, como aliado, y no como enemigo? Según Carles Lloret, ya lo son:

Ha quedado demostrado que en países donde operamos un producto comercial, como UberX en Francia, se ha mejorado la capacidad de negocios de conductores profesionales. Un taxista es capaz de hacer todo lo que hacía antes pero de una manera más justa para él. Te pongo un dato: el 43% de conductores de Uber X en Francia eran antes taxistas. En Estados Unidos los conductores de UberX están ganando entre $10.000 y $15.000 dólares más al año.

En el caso de España nos gustaría que hubiese un diálogo con políticos para la liberalización de licencias.

Arrogancia e ilegalidad

Hace un mes, Uber se vio envuelto en una polémica después de que uno de sus directivos comentó en público un plan para gastar millones de dólares en desplegar servicios de espionaje e investigación sobre periodistas y medios críticos con la compañía. La compañía ha sido denunciada también en sucesivas ocasiones por prácticas poco éticas o por aumentar significativamente y de manera artificial los costes del servicio en períodos de alta demanda. No, así no.

Resultado: cierre "temporal" que puede ser definitivo

Ese "temporalmente" del comunicado de Uber, quizá por el propio contexto de la palabra, induce a error. Si Uber vuelve que, probablemente lo hará, no será desde luego pronto. Primero hay que cambiar muchas cosas a nivel legislativo y sobre todo a nivel de concienciación. Intentar entrar a capón cuando tus mejores usuarios potenciales, los taxistas, están en contra, es bastante peliagudo.

¿Adiós para siempre a Uber en España?

Esperamos que la celeridad judicial que se ha tomado para cerrar Uber Pop se use también en la contra argumentación y Uber Pop pueda volver lo antes posible.

¿Y ahora qué?

Se lo preguntamos directamente a Carles Lloret:

Ahora nos tocan 3 cosas:

  1. Recurrir la decisión cautelar del juez. Lo recurriremos por la vía ordinaria, con un escrito al juez explicando por qué creemos que la medida cautelar no es tan urgente y se ha tomado de manera apresurada. Luego por segunda una vía extraordinaria, de nulidad, creyendo que en la medida no se toman en cuenta elementos esenciales de la Constitutición europea como es el derecho a una defensa justa.
  2. Por otro, está el tema regulatorio del concepto de economía entre iguales. Esto va a necesitar una regulación antes o después. Vamos a comunicar con los políticos españoles la necesidad de crear un marco regulatorio.
  3. En tercer lugar, y en cuanto al futuro más inmediato, vamos a estar evaluando qué otros productos podrían lanzar en España y cómo podrían tener sentido, dentro un marco legal.

Traducido: un tortuoso proceso legal y de negociación.

Ahí va otra una alternativa, tal vez lo que debería haber hecho Uber desde el principio: ¿Por qué no crear un modelo mixto, o intermedio? Algo parecido a lo que hace, por ejemplo, Cabify (en el caso de Uber se llama Uber Black). Después, usando esas mismas cantidades ingentes de dinero de las que se jactaban para pagar las multas, hacer la mayor cantidad de lobbying y presión posibles.

El tiempo, y una estrategia adecuada, valen más que el liberalismo más absurdo de entrar a lo bruto ignorando las leyes de un país.

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