El médico Daniel Romero Muñoz muestra el cráneo de Mengele a sus alumnos. Foto: AP

El infame doctor Mengele fue uno de los personajes más siniestros de la Alemania nazi. En vida, realizó toda clase de experimentos inhumanos con prisioneros del campo de concentración de Auswitz. Tras su muerte, Brasil ha decidido no sepultar sus restos. Se usaran para enseñar medicina.

La historia de los restos de Mengele es casi tan larga como su vida. En 1949 se fugó de Alemania para no ser juzgado por crímenes contra la humanidad. Recaló en Argentina, donde vivió casi diez años primero bajo pseudónimo y luego con su nombre real.

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Si logró librarse del tribunal fue porque oficialmente todos le daban por muerto. Sin embargo, el trabajo de cazadores de nazis como Simon Wiesenthal acabaron por descubrirle.

En 1959 Argentina aceptó una orden de extradición emitida por Alemania, pero Mengele había huido a Paraguay. El servicio secreto israelí (Mossad) lo buscó durante años, pero finalmente canceló la operación porque había otras prioridades presupuestarias. Mengele murió en 1979 a los 67 años de edad tras sufrir un infarto cerebral mientras nadaba en la costa de Bertioga, Brasil. Fue enterrado como Wolfgang Gerhard, alias que usaba desde 1975.

Cráneo de Josef Mengele. Foto: AP.

Los restos de Mengele no se identificaron hasta 1985, cuando las autoridades de Brasil interceptar unas cartas en las que se mencionaba su nombre falso. Un examen genético posterior, en 1992, permitió confirmar su identidad. Nadie en Alemania solicitó la repatriación de sus restos, así que sus huesos han permanecido almacenados en el Instituto de Medicina Legal de Sao Paulo desde entonces.

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La idea de usar sus huesos para estudiar anatomía es de uno de los médicos que practicó su identificación, el patólogo Daniel Romero Muñoz. El doctor Romero explica que su estudio no solo tiene que ver con el horrible pasado de la persona. Los restos son interesantes para una asignatura de patología porque exhiben todo tipo de rasgos (una fractura de pelvis, sinusitis, abcesos dentales que él mismo Mengele se operó...) que están registrados en su historial médico militar. Esa documentación servirá para enseñar a los estudiantes de patología a identificar cadáveres con mayor eficacia.

Luiza Tucci Carneiro, historiadora del Laboratorio Universitario para el Estudio de las etnias, el racismo y la discriminación confía en que el estudio de los restos de Mengele también sirva para enseñar historia y ética a los médicos del futuro. [The Guardian vía Science Alert]