Titanic en 1912. Wikimedia Commons

Desde que se descubrieron los restos del Titanic se han podido recuperar cientos de objetos del famoso barco. Restos que ahora descansan en numerosos museos del mundo y que mantienen la memoria del transatlántico más famoso del planeta. Parece que lo que queda del barco está a punto de desaparecer.

El 1 de septiembre de 1985 el oceanógrafo Robert Ballard descubre el pecio del Titanic. El hombre había hallado a casi 4 mil metros (3,8) de profundidad en el fondo del Atlántico Norte los pedazos de una construcción histórica, de un hito de la ingeniera como fue el Titanic.

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Aunque entonces pocos lo sabían, aquel descubrimiento se produjo debido a la participación de Ballard en una misión secreta de la Marina de Estados Unidos. Los restos de dos submarinos nucleares estadounidenses hundidos durante la Guerra Fría permitieron encontrar el Titanic entre ambos naufragios.

En el momento del descubrimiento inicial el barco estaba notablemente preservado. La falta de luz y las intensas presiones hacían que la zona fuera inhóspita para la mayoría de los tipos de “vida”, lo que a su vez frenaba la corrosión. Pero de eso hace ya más de 30 años, tiempo en el que el casco se ha ido oxidando por culpa de las bacterias que mastican el metal.

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Por esta razón, algunos investigadores aseguran que en 14 años máximo lo que queda del Titanic va a desaparecer.

La bacteria del Titanic

El Titanic en el astillero, poco tiempo antes de zarpar. Wikimedia Commons

En 1991 un grupo de científicos en Canadá recogieron unas muestras de extrañas formaciones que colgaban de la nave. Tras los análisis en el laboratorio vieron que estaban llenos de vida. Casi 20 años después, en el 2010, otro grupo de científicos identificó qué tipo de vida era aquello.

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Los investigadores aislaron una especie de bacteria, y resultó ser completamente nueva para la ciencia. Una que fue nombrada como Halomonas titanicae en honor al barco. La bacteria fue descrita como un microorganismo que se adhiere fácilmente a superficies de acero creando salientes de herrumbre. Además, se cree que trabaja en conjunto con otros organismos para acelerar la corrosión.

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Lo increíble es que las bacterias pueden sobrevivir en condiciones que son completamente inhóspitas para la mayoría de las formas de vida en la Tierra como las altas presiones. Pero es que además ha heredado otro truco aún más asombroso. Las bacterias Halomonas a menudo se encuentran viviendo en otro tipo de ambiente extremo: las marismas. Aquí, la salinidad del agua puede variar dramáticamente debido a la evaporación, y las bacterias Halomonas han evolucionado para hacer frente al problema.

Lo cierto es que si el agua donde se baña las células es demasiado salada, el agua saldrá corriendo de las células. Seguramente te suena si hablamos de la ósmosis. Se trata de un fenómeno físico relacionado con el movimiento de un solvente a través de una membrana semipermeable. Este comportamiento supone una difusión simple a través de la membrana, sin gasto de energía. La ósmosis del agua es un fenómeno biológico muy importante para el metabolismo celular de los seres vivos.

La proa del pecio del Titanic, fotografiada en junio de 2004. Wikimedia Commons

Las sales, los azúcares y otras moléculas pequeñas se disuelven en el agua, obstruyen y ocupan espacio, lo que significa que hay menos espacio para el agua en sí. Cuando estas áreas de baja concentración de agua entran en contacto con agua pura, el agua se apresurará a igualar el equilibrio de la misma manera que el aire caliente sale de una casa en invierno cuando se abre la puerta.

Como las membranas celulares son permeables al agua, esto significa que todas las formas de vida son extremadamente sensibles a los niveles salinos externos e internos. Para evitar que sus células exploten o se contraigan, muchas especies producen compuestos como los azúcares o los aminoácidos que mantienen la concentración de “materia” estable dentro de sus células en relación con el exterior (deteniendo el agua).

Sin embargo, no hay muchos organismos que puedan hacerlo en la medida en que las bacterias lo hacen. Y aquí viene otra cosa sorprendente de estas bacterias: pueden sobrevivir en condiciones tan extremas y variables a través de una molécula o componente natural llamado ectoine con el que se protege de la presión osmótica.

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Dicho de otra forma, cuanto más salada es el agua, más ectoína producen las bacterias dentro de sus células para evitar que el agua salga corriendo. Pero, y aquí viene la parte interesante, esta adaptación puede resultar peligrosa para un organismo, ya que cuantas más “cosas” se acumulen dentro de una célula, más se alterarán las propiedades únicas del agua.

¿Por qué es malo?

Halomonas titánica en el Titanic. Wikimedia Commons

Porque si el agua es tan necesaria para la vida es precisamente por sus enlaces únicos entre sus átomos, aquellos que le permiten actuar como un disolvente (y con los que otros productos químicos pueden disolverse en él y reaccionar juntos). Las reacciones de la vida tienen que tener lugar en una solución, por lo que todas nuestras células están bañadas en agua líquida.

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No sólo eso, el ARN y el ADN, las proteínas y las enzimas responsables de llevar a cabo el trabajo diario de la célula o las membranas que les dan una estructura, todos necesitan estar rodeados por una capa de agua para funcionar. Por tanto, si este proceso se ve interrumpido, entonces las proteínas podrían desmoronarse, lo que acabaría matando a la célula.

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Como dichas bacterias son capaces de acumular concentraciones extremadamente altas de ectoína dentro de sus células (el estudio encontró que las Halomonas produce tanta ectoína que representa el 20% de su masa), la molécula debe, de alguna manera, dejar o retirar estas importantes propiedades de agua en el camino.

Bacterias y microorganismos en los naufragios

Titanic. AP

Lo cierto es que H. titanicae no es la única bacteria que adora habitar naufragios. Hay varios tipos de microbios que pueden colonizar un naufragio casi inmediatamente después de que el barco se detenga en el fondo marino. Cuando lo hacen, construyen pegajosas películas sobre todas las superficies que están disponibles llamadas “biofilms”. Estos biofilms son como un refugio para los corales y moluscos que a su vez atraen a animales más grandes.

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Por esta razón, en muy poco tiempo un naufragio se convierte en una especie de arrecife artificial, hogar de una plétora de vida. De esto saben mucho los científicos a raíz de un estudio que tuvo lugar en el año 2014. Se trataba de la mayor investigación hasta la fecha sobre el mundo de los microorganismos que abundan en los naufragios. Según explicaron en sus conclusiones los investigadores:

En esencia, lo que sucede es que cualquier buque que se hunde, ya sea un barco de madera del siglo XIX o un barco de acero de la Segunda Guerra Mundial, una vez que llega al suelo, se pone a disposición de los microbios que se precipitan para cubrir todas las superficies.

Al principio el buque comenzará a corroerse mientras está en contacto con el agua de mar, pero a medida que los microbios comienzan a colonizar el naufragio, comienzan a formar un biofilm que forma una capa protectora entre el barco y el agua de mar.

Si alguna vez has visto un naufragio oxidado, esa cantidad de corrosión realmente sucede al principio, antes de que el biofilm haya tenido la oportunidad de formarse.

¿Esto qué significa? Que cualquier tipo de impacto mecánico, tal como un ancla que se arrastra a través de una ruina, romperá esa corteza protectora y abrirá el metal pelado al agua de mar otra vez, acelerando la corrosión.

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Y no sólo el impacto metálico acelera la corrosión. Los investigadores descubrieron también que el desastre ocurrido en abril del 2010 con el hundimiento de la plataforma petrolífera Deppwater Horizon en el golfo de México es otro actor principal en el proceso.

Los litros de petróleo que arrojó penetraron en el océano profundo y están acelerando en estos momentos la corrosión, no sólo del Titanic, del resto de naufragios que se encuentran en el fondo marino. El petróleo está destruyendo las bacterias que protegían los buques.

Un hallazgo alarmante, ya que se cree que hay más de 2.000 barcos hundidos en el fondo marino del Golfo, todos importantes monumentos históricos que posiblemente proporcionarían una visión única del pasado.

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Si los investigadores están en lo cierto, todos los naufragios, incluido el Titanic, serán devorados por completo por las bacterias que se comen el metal o por la corrosión del agua del mar en 14 años como máximo. [BBC]