Ni el director más avezado puede impedir que una escena no salga exactamente como él había previsto. A veces eso implica que hay que volver a rodarla pero otras veces hace que se catapulten al Olimpo del cine. Este vídeo recopila de manera genial los secretos detrás de algunas de ellas.

Una de las escenas de La Última Cruzada, a bordo del dirigible, se rodó con abrigos y prendas de invierno en pleno verano. Eso provocó que los extras que salían de fondo en la escena tuviesen que sudar la gota gorda pero tanto Harrison Ford como Sean Connery, más astutos, se quitaron los pantalones. No es una de las escenas más memorables de la película, pero resulta gracioso pensar que detrás de todo ese diálogo con dos de los actores más míticos del cine en ropa interior se esconde un hecho tan trivial.

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En The Shining, la escena más conocida del film en la que Jack Nicholson abate a hachazos la puerta tuvo que ser repetida casi varias veces. ¿El motivo? Nicholson había servido como voluntario en un cuerpo de bomberos y además estaba “de buen año”, fuertecito, y no tenía muchos problemas en prácticamente desintegrar de un hachazo cualquier puerta de baño mínimamente decente. El equipo tuvo que construir otras más gruesas y, si uno se fija un poco, es cierto que la puerta es mucho más consisten de lo que uno asume para un cuarto de baño.

En Alien la escena con el gigantesco space jockey calavérico al lado de los cuerpos diminutos de la tripulación de la Nostromo está representada en realidad por niños, que acentúan el efecto. El hecho de que más de un niño se desmayase en los incómodos trajes por el calor motivó a que los cambiasen también para todo el equipo, que ya venía quejándose desde el inicio del rodaje. El resto, la mayoría muy curiosos, pueden verse en el vídeo. [vía ScreenRant]

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