Foto: Jack Dykinga / Wikimedia Commons

Yellowstone tiene un problema de bisontes... o más bien de turistas. Según el Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos, el número de incidentes en los que uno de estos grandes hervíboros ha atacado a seres humanos se ha disparado. La causa de este aumento no hay que buscarla en los bisontes, sino en los smartphones.

Solo en el verano de 2015 se han registrado más ataques de bisonte que entre todo 2010 y 2014. Ninguno de los turistas que han sido arrollados por los animales o han recibido cornadas ha muerto, pero todos tuvieron que ser hospitalizados.

El bisonte americano es un animal magnífico. Llegan a medir hasta 1,80 m de alto, 3 m de largo, y pesan de 450 a 1.350 kg. Pese a su tamaño, pueden alcanzar velocidades cercanas a los 50 km/h. Los bisontes no son agresivos con el ser humano en circunstancias normales, pero sí que son territoriales.

Esta territorialidad es precisamente la causa de los ataques unida a la imprudencia. Aunque no se ha establecido una relación causal directa, el Servicio de Parques Nacionales apunta a los selfies como desencadenante del ataque. De los cuatro casos registrados este pasado verano. Tres reconocieron haberse acercado en exceso al bisonte, y dos de ellos estaban de espaldas al animal. Sólo una de las víctimas reconoció abiertamente que estaba tratando de hacerse un selfie en el momento de ser corneado.

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Las autoridades de Yellowstone prohiben expresamente acercarse a menos de veinte metros de los bisontes. Los turistas corneados estaban a solo dos metros de los animales. En esas circunstancias, darle la espalda al bisonte no parece la mejor de las ideas. [vía LiveScience]


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